Donna Summer, la reina del disco

Donna Summer, la reina del disco

La cantante y compositora de los años 70 y comienzos de los 80 falleció este jueves por un cáncer.

Donna Summer, la reina del disco
18 de mayo de 2012, 04:31 am

Cuando nació el fenómeno de la música disco, los amantes furibundos del rock organizaron inmensas fogatas en las que quemaban los vinilos de los Bee Gees y del reconvertido Peter Frampton. Fue un esfuerzo inútil: la hegemonía del sonido de la "fiebre de sábado en la noche" ya había contagiado a una generación y hubo una explosión de clubes que se llenaron de 'Tony Marenos' -aquel bailarín al que dio vida John Travolta- con sus pantalones bota campana y balaca en la frente. Y en la cima de ese imperio estaba una mujer: Donna Summer.

La morena, inmensa, forrada en su vestido de lentejuelas, sembró en la escena disco éxitos como Hot Stuff, Last Dance, Bad Girls, Could it be Magic, Love to Love You Baby, entre otros, con coros que parecían extraídos de sus más furiosos orgasmos. Tras las consolas estaba el productor italiano Giorgio Moroder, otra de las figuras más excéntricas de la época.

Summer, quien ganó cinco premios Grammy, falleció este jueves, a los 63 años, víctima de cáncer de mama, una enfermedad que combatió en silencio, rodeada exclusivamente de su familia. Por eso, la noticia de su partida fue sorpresiva y los medios tardaron en reaccionar, mientras las redes sociales estallaban con todo tipo de mensajes, entre ellos: "Los strippers están de luto".

La cantante sembró en el mercado musical una forma de pegar éxitos que replicaron artistas como Madonna y que se ha mantenido hasta los últimos días de 'vacas gordas' de la industria.
Proveniente de una familia religiosa de Mission Hill, en Boston (Estados Unidos), LaDonna Adrian Gaines -su nombre real- trabajó desde niña su voz góspel en el coro de la iglesia y hasta tuvo una banda de rock en los años 60, llamada The Crow. Pero sus ambiciones la llevaron a Nueva York, en donde participó en muchas audiciones de teatro musical. Una de ellas la llevó a Alemania, en un rol de la producción del musical Hair. Allá, también obtuvo un personaje en un montaje de Porgy and Bess.

Es en Europa en donde se produce su encuentro con Moroder y Pete Bellote, con quienes graba el sencillo The Hostage. Luego, a Moroder se le ocurrió hacer una pista de 17 minutos que repetía constantemente un gemido de Summer, en el corte Love to Love You Baby.

Con los marginales

Los tres estaban dispuestos a romper la industria en dos, y aprovecharon el momento de la revolución sexual. El sello discográfico Casablanca la llevó de vuelta a Estados Unidos. El escándalo y la imagen de chica mala le dieron la gloria. Les dedicaba canciones a las prostitutas (Bad Girls).

De nuevo, los musicales vuelven a su vida. En la cinta Thank God it's Friday (1978), Summer presenta al mundo su canción Last Dance y caracteriza a Nicole Sims, una cantante cuyo sueño es convertirse en una estrella de la música disco en un concurso de la nueva discoteca de la ciudad. Con esta canción, la reina de la música disco obtuvo su primer premio Grammy.

Sus canciones más disco se convirtieron también en símbolos de los circuitos gay en las grandes ciudades estadounidenses (algo como lo que hoy ostentan Kylie Minogue y Lady Gaga). Esa relación se vio truncada en los años 80, cuando unas declaraciones suyas -que siempre negó haber dado- daban cuenta de su supuesta homofobia: "Dios creó a Adán y Eva, no a Adán y Steve".

El fin de la música disco

A comienzos de los años 80, llegó ese otoño de la cultura de la música disco que describió la película Boogie Nights: el mercado estaba cambiando, al igual que los clubes, y las estrellas se resistían a desaparecer.

Previendo ese momento, Summer dejó Casablanca y firmó con Geffen, para grabar canciones que exploraban más el rhythm & blues y el rock (The Wanderer), que tuvieron buena acogida. Sin embargo, su siguiente paso en el dance no tuvo un buen recibimiento y Geffen lo dejó en el congelador, con otros proyectos, hasta 1996. En medio de esa época, Summer lanzó una canción que redimía a las mujeres trabajadoras: She Works Hard for The Money, que fue valorada.

Su reunión con Moroder en 1997 y la canción Carry On, así como su versión disco de Con Te Partirò (el éxito de Andrea Bocelli), de 1999, revivieron una melancolía anacrónica por el género que celebraron no solo fanáticos que bailaron con su música sino, incluso, nuevas generaciones, atraídas por el glamur de los 70.

Esa atracción llenó de nuevo los escenarios en los que se presentó, y sus canciones llegaron a películas como The Full Monty (1997) y se volvieron inolvidables.

Aunque nunca obtuvo una estrella en el Salón de la Fama del Rock and Roll, Donna Summer quedó inscrita para la historia como una de las voces más impactantes del siglo XX y un símbolo de la música disco.

Sus canciones más discotequeras

'Love to Love You Baby' (1975): su primer gran éxito, un tema casi orgásmico. 'I Feel Love' (1977): incluyó el revolucionario aporte de Giorgio Moroder, una pista completa de sintetizadores. 'Last Dance' (1978): de la película 'Gracias a Dios es viernes', ganó un Óscar. 'MacArthur Park' (1978): le deparó su primer número uno en el listado de 'Billboard'. 'Bad Girls' (1979): la canción de los 'beep, beep' nació cuando un policía confundió a su asistente con una prostituta. 'Hot Stuff' (1979): éxito mundial recuperado para la película 'The Full Monty' (1997). 'She Works Hard For The Money' (1983): fusión de rock y 'dance', es una oda a la dignidad femenina. (Efe)

CARLOS SOLANO
Cultura y Entretenimiento