Genevieve Cook, exnovia de Obama revela detalles de su personalidad
En su diario, Genevieve Cook decía que Obama aún no acogía su identidad negra.
Hace casi 30 años, en Nueva York, Barack Obama conoció a uno de los grandes amores de su vida, Genevieve Cook.
Ella tenía 25 años; él, 22. Ella era australiana; él, estadounidense. Ella era blanca y él aun se debatía entre los genes caucásicos de su madre y los africanos de su padre. (Lea también: Editorial: Obama y el matrimonio gay).
La historia de este amor que marcó la juventud del ahora Presidente de Estados Unidos salió a la luz gracias a la biografía que el editor de The Washington Post David Maraniss escribió sobre el primer mandatario estadounidense negro.
El libro, que saldrá a la venta el 19 de junio, incluye la transcripción de extractos del diario de Cook, entonces profesora de un colegio en Brooklyn. Los apartes, algunos reproducidos por la revista Vanity Fair, son más autorreflexiones que recuentos.
La relación de Cook y Obama empezó en una fiesta de Navidad en diciembre de 1983 y se prolongó hasta 1985. El ahora jefe de Estado acababa de graduarse de la Universidad de Columbia, donde estudió Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. (Lea acá: Obama tiene bajo su manga ases para las elecciones).
Según el autor, los unió el hecho de que los dos sentían que no pertenecían a un lugar en particular. "Habían vivido en muchas partes, pero nunca se sintieron en su casa", escribe. Maraniss dice que Obama atravesaba un momento de búsqueda de identidad. Con un grupo de amigos pakistaníes y una novia blanca, él aún no había acogido abiertamente su herencia afroamericana.
Desde un principio, Cook notó que Obama era una persona reservada y cautelosa de lo que compartía. Aparentemente, llevaba una existencia capaz de resistir el escrutinio futuro.
El 26 de enero de 1984, casi un mes después de conocerlo, Cook escribió en su diario: "¿Cómo puede ser tan viejo a los 22 años? Tengo que reconocer que su tendencia a estar 'allá' me parece muy amenazadora... Distancia, distancia, distancia y cautela".
Durante esa época, y a pesar de que algunos de sus amigos estaban inmersos en el boom de la cocaína y el crack, Obama vivía casi como un monje. Cero droga, cero alcohol y pocas fiestas. Su único vicio era el cigarrillo. El 25 de febrero, Cook escribió: "La calidez sexual está ahí, pero el resto tiene bordes afilados... Aunque habla de forma dulce, está también esa frialdad...". (Siga este enlace para leer: Lo que se juega Obama con su aceptación de las bodas gay).
En sus memorias, Los sueños de mi padre, el mismo Obama se refiere a Cook sin mencionarla por su nombre: "Hubo una mujer en Nueva York a la que amé... Nos vimos por casi un año, principalmente los fines de semana. Algunas veces en su apartamento, otras veces en el mío... Solo dos personas escondidas en la calidez de un mundo privado propio".
Maraniss tuvo la suerte de hablar con el Presidente estadounidense para corroborar datos de su libro. En esa entrevista, Obama reconoció la existencia de Genevieve Cook, pero confesó que la descripción en sus memorias era una amalgama de varias novias que tuvo. (Lea también: Denuncian caza de prostitutas tras escándalo de agentes de Obama).
El 9 de marzo de 1984, la joven australiana escribió como si estuviera dirigiéndose a Obama: "Siento que filtras cuidadosamente todo lo que sale de tu mente y de tu corazón, es algo legítimo, admirable, de verdad, una fortaleza. Pero aún así, quedo con la sensación de (encontrarme) con una pared, un velo".
Cuando Cook le confesó a Obama que lo amaba, la respuesta del futuro presidente fue un diplomático "gracias". Casi un año después de haberse conocido, Obama y Cook vivieron juntos en Brooklyn, pero el período no fue el más feliz de la pareja y se separaron en mayo de 1985.
Desde la perspectiva de Obama, expresada en sus memorias, él la alejó, víctima de las presiones del futuro. Desde el punto de vista de Cook, ella lo alejó, frustrada por su falta de espontaneidad. (Siga este enlace para leer: Siete muertos deja ataque suicida en Afganistán, tras visita de Obama).
Lo que le quedó claro a Cook durante esos 17 meses de relación fue que ella no era la mujer de su vida. Casi de forma profética escribió en su diario, el 23 de mayo de 1985, que lo que él necesitaba era una mujer afroamericana de personalidad fuerte, ágil y efervescente. "Esa mujer lo está esperando en alguna parte".
Pocas semanas después, Obama dejó Nueva York rumbo a Chicago, la ciudad donde, cuatro años después, encontraría al amor de su vida, Michelle Robinson.
CLAUDIA SANDOVAL GÓMEZ
Para EL TIEMPO
Nueva York.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Internacional
- Fecha de publicación
- 13 de mayo de 2012
- Autor
- CLAUDIA SANDOVAL GÓMEZ

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