Cerrar

Últimas Noticias de Colombia y el Mundo - ELTIEMPO.COM

Últimas Noticias

Ver más últimas noticias

Patrocinado por:

No solo son las drogas

"Tenemos las bandas criminales que se lucran del narcotráfico", observó el presidente Santos en una entrevista reciente. Y añadió: "Yo diría que el tema más importante en este momento para nosotros son esas bandas criminales" (EL TIEMPO, 7-4-12). Parecería serlo también para otros países latinoamericanos, incluido México.

Sin embargo, el tema que provocó mayor atención hacia la Cumbre de Cartagena fue el de "la guerra contra las drogas". ¿No son acaso un mismo problema? No lo creo.

Existen, por supuesto, estrechos vínculos entre el narcotráfico y el crimen organizado. La demanda de drogas ilícitas es la fuente de extraordinarias ganancias, que alimentan las finanzas de bandas criminales, explicación de sus fortalezas. Por ello, una interpretación económica, basada en las leyes del mercado, sugiere que, con la legalización de las drogas, el crimen organizado se quedaría sin gasolina.
Sí y no.

Históricamente, es cierto, las organizaciones criminales lograron crecer hasta sus serias dimensiones amenazantes gracias a la condición ilícita de las drogas. Pero el problema hoy no es de historia. Hoy existen ya establecidas poderosas organizaciones criminales, con intereses propios, armas sofisticadas, recursos acumulados y ramificaciones internacionales, que no van a dejar de operar porque se legalicen las drogas.

Importa reconocer que, por encima de sus orígenes y lazos, estamos frente a dos problemas distintos que exigen, por ello, estrategias distintas. Y establecer prioridades.

"La lucha contra el narcotráfico ya no es más sobre drogas", escribió Moisés Naím en uno de los documentos de apoyo al trabajo de la Comisión Global sobre el tema, liderada por tres expresidentes latinoamericanos. "El foco principal de la lucha -Naím sugirió- debe ser el impedir que los criminales se apoderen de los gobiernos del mundo."

¿Exagerado? Quizás el tono de Naím no sirvió para persuadir a los miembros de la Comisión, cuyo informe abordó el problema con mayor énfasis desde la perspectiva del consumo. Quizás el énfasis en el consumo sea la forma eficaz para llamar la atención de los Estados Unidos, con el fin de reconsiderar la política mundial sobre las drogas.

Cuando se habla de "guerra contra las drogas", no todos están hablando de lo mismo. Para los Estados Unidos es, al final, una guerra contra el consumo. También lo es para los brasileños, cuya "preocupación" por el tema, según el expresidente César Gaviria, nació "en el consumo" (El Espectador, 11-4-12). No se niega que la drogadicción sea un problema en países como México o Colombia, pero en estos la "guerra contra las drogas" ha sido, ante todo, contra el crimen organizado.

Tres informes recientes de sendos tanques de pensamiento de los Estados Unidos -Wilson Center, Council on Foreign Relations y el Inter-American Dialogue- se ocupan de examinar los graves problemas de la violencia en el hemisferio. Latinoamérica es la región con las más altas tasas de homicidio del mundo, después de África. La experiencia colombiana, corroborada en muchos estudios, indicaría una alta correlación entre el crimen organizado y la extraordinaria violencia homicida.

Estoy de acuerdo con la propuesta de reexaminar las políticas mundiales sobre las drogas. Y con quienes sugieren enfocar el problema del consumo desde perspectivas de salud pública. Pero importa distinguir.

Como observó Juan Diego Restrepo en semana.com, con la legalización de la droga no se va a reducir la violencia. Estamos ante distintos problemas. Las estrategias que se discuten para enfrentar el consumo de drogas no van a solucionar el problema del crimen organizado, nuestra prioridad, cuyo debate queda ignorado por la publicidad que siempre provoca el tema de la legalización.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
4 de mayo de 2012
Autor
Eduardo Posada Carbó

Publicidad

Paute aqu�

Patrocinado por: