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"Grabo mi enfermedad para ayudar a otros": David Oliver

El cáncer de David Oliver es incurable. Este profesor estadounidense lo documenta en un videoblog.

Plano medio. Cámara quieta. Un escenario compuesto por el improvisado rincón de un comedor casero. En escena aparece un hombre con varias canas, camisa amarilla, lentes y un papel con algo escrito. Su nombre es David Oliver. Trabaja como profesor en la escuela de medicina de la Universidad de Missouri (Estados Unidos) y es gerontólogo; desde 1972 investiga temas relacionados con los adultos mayores. Tiene 69 años, está casado con Debbie Oliver, tiene cinco hijos y cuatro nietos. David tiene cáncer. Uno incurable.

Habla a la cámara: "Tengo malas noticias que quiero compartir con ustedes. He sido diagnosticado con cuarta etapa de cáncer nasofaríngeo". David no parece perturbado ni triste. En cambio luce sereno. El video tiene fecha del 10 de octubre del 2011, está colgado en Youtube y enlazado al videoblog David's Cancer. David lo preparó para la facultad de Medicina Familiar y Comunitaria de la universidad en la que trabaja, como una manera de informarles a sus conocidos que tenía una "fecha límite".

Pero su aviso llegaría más allá de la facultad y su historia recorrería una parte del mundo: sería invitado a la pantalla chica estadounidense como entrevistado para el programa de la mañana del canal CBS; un periodista escribiría su historia para el Huffington post; agencias de noticias como EFE y AFP llevarían esta información a diferentes países. Y en Youtube, este primer video alcanzaría más de 32 mil visitas. La narración de su enfermedad terminal, en la que incluye síntomas, efectos secundarios de la quimioterapia, medicamentos y la importancia del apoyo de su familia, alcanzaría a personas de 32 países y se convertiría en un medio para educar a algunos.

No es un acto lúgubre. Es, más bien, un acto de vida.

Diagnóstico, corte de pelo y medicamentos

Desde su escritorio de trabajo en Missouri, así describe David la primera sensación que tuvo a la hora de enfrentarse al cáncer: "El diagnóstico fue devastador: el cáncer estaba en su cuarta etapa y había hecho metástasis en mis huesos. No había mucho qué hacer. Pensé en luchar contra esta enfermedad, pero cuatro días después de recibir el diagnóstico, un gran amigo de 92 años, muy cercano y casi mi mentor, me dijo: 'David, no te preocupes. Acepta la enfermedad y relájate'. Eso fue lo que hice. Decidí gastar mis energías en enseñar en la escuela de medicina y, luego, en el blog".

Sin una gota de dramatismo, David aprovecha el tiempo que tiene para crear un espacio de enseñanza y entregar a desconocidos una guía para enfrentar las posibles reacciones del cuerpo a partir de los tratamientos. Cuenta cómo enfrentar los efectos adversos de este mal y qué pueden esperar los pacientes al someterse a quimioterapia y radiación.

La razón de hacerlo, la explica así: "En mi experiencia, los cirujanos que hicieron mi biopsia abierta realizaron un trabajo muy pobre en decirme que tenía cáncer. No mostraron compasión o empatía. Como paciente, agradecí su honestidad y que fueran tan directos, pero no esa falta de sentimiento".

Personas de Estados Unidos, Suramérica y Europa conocen su blog. Muchos de ellos le han escrito contándole que no reciben la suficiente educación para pacientes y que no sabían qué esperar a la hora de recibir quimioterapia, pero sus videos los han ayudado a entender estos procesos.

La mayoría de sus visitantes "son personas saludables que cuidan a personas con cáncer. Mientras que un 25 por ciento son personas que tienen cáncer", cuenta.

Luego de inaugurar su página, en el segundo video David comparte su corte el pelo antes de la quimioterapia: "Dios, dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar lo que puedo y sabiduría para conocer la diferencia... Bueno, todo este cabello se va a ir", explica un optimista David. En ningún momento derrama una lágrima. Luce, más bien, como un optimista que bromea y asegura que "luce más sexy que nunca".

Sin un pelo en la cabeza, David dio el primer paso: tomar los medicamentos. "He llegado a tomar hasta 22 píldoras al día", dice en el tercer video. Muchas le causan náuseas, fatiga y dolores en el cuerpo, pero cree que es mejor tomarlas que sentir dolor.

Tuvo la última sesión de quimioterapia en febrero y en una tercera entrega explicó los efectos del tratamiento en el cuerpo durante 21 días.

Después de tres sesiones, su pelo creció y los síntomas han ido desapareciendo. Se hará una tomografía en junio que le dirá cómo va el cáncer. Porque volverá. "Puede que tome tres, seis o nueve meses, no lo sé. Tendré que tomar una decisión: si el cáncer se expande de nuevo en tres meses, no haré quimioterapia. No vale la pena. Pero si en seis meses aparece, puede que lo haga. En un año seguro la haría".

Él sabe que la segunda ronda de quimioterapia no es tan efectiva como la primera y también que este viaje que emprendió requiere tomar decisiones todo el tiempo. En cada alto hay ventajas y desventajas, pero solo pueden resolverse hasta llegar allí. "No se puede planear", asegura.

Hablar de la muerte

David no se deprime. La verdad no tiene un asomo de dolor. Su voz es tranquila, sus palabras pausadas. "Por alguna razón, por lo menos por ahora, no le tengo miedo a la muerte -dice-, pero estoy convencido de que las personas que nos cuidan sufren más". Por eso dedicó un espacio en el videoblog para que Debbie, su esposa, cómplice y cuidadora, hablara de cómo ha enfrentado ella la enfermedad. Ambos están convencidos de que esta historia no es solo de quien muere, sino también de los que lo cuidan, lo aman y lo extrañarán cuando muera, pero mientras viven, el apoyo es incondicional. El amor como un aliciente en el camino.

"El blog me ha ayudado emocional y psicológicamente. Siento que mi vida tiene significado. Este último capítulo de mi vida será corto, pero útil para otros, y si puedo servir a los demás y al tiempo enfocarme en el amor de mi familia, ¿qué más puedo pedir?", dice David.

Si fuera una enfermedad diferente no habría hecho lo mismo. "El hecho de que sea terminal y progresiva es la clave", dice y, aunque no sabe cuánto tiempo de vida le queda, está seguro de seguir documentando su enfermedad. "Recibir un diagnóstico de que vas a morir te hace sentir en shock. Tienes que repensar tu vida y cómo vas a vivirla. Ahora me gusta despojar a la muerte de su extrañeza; he visto que la gente es renuente a hablar de ella. Y aún así, nos va a tocar a todos", dice.

Pero su lección más importante la resume así: "Yo hice un alto para revisar mi vida. Vi fotos pasadas y reviví experiencias de aquellos tiempos maravillosos que compartí con otros. No me quejo de la vida que llevé. Muchos buscamos ser apreciados y queridos y con esta enfermedad me di cuenta de la gran cantidad de gente que se interesa por mí, y esa es la mejor recompensa". 

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
5 de abril de 2012
Autor
NATALIA NOGUERA

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