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Liberaciones de secuestrados tienen una gran trascendencia política

Con las entregas, esta guerrilla muestra que por fin entendió que el secuestro no le fue rentable.

Catorce años y 29 días de secuestro cumplirán hoy los sargentos Luis Alfonso Beltrán y Luis Arturo Arcia, los uniformados que más tiempo llevan en poder de las Farc. Catorce años y 29 días le tomó a la guerrilla entender que la práctica del secuestro solo le ha dejado pérdidas y se ha constituido en el factor que más la ha deslegitimado ante la comunidad internacional.

Si todo sale como está planeado, esta semana Beltrán y Arcia, los policías Carlos J. Duarte, Jorge H. Trujillo, Jorge Romero, César Augusto Lasso, José Libardo Forero y Wilson Rojas; y los militares Róbinson Salcedo y Luis A. Moreno regresarán a la libertad, luego de más de una década de cautiverio.

Su liberación supone una feliz noticia para sus familias y el país, pues de hecho, y al menos por el momento, pone fin al uso del secuestro de militares y policías como arma de guerra; y a esto se suma que las Farc han prometido, públicamente, su renuncia al secuestro de civiles con fines extorsivos.

Aunque con las Farc nunca se sabe, la decisión parece firme. Y los analistas ven tras ella varias explicaciones. Para Camilo Gómez, excomisionado de Paz, "las Farc se demoraron en entender que para la comunidad nacional e internacional no es aceptable el uso del secuestro como arma política y económica, pero, como dice el dicho, más vale tarde que nunca. Y dar esto por terminado es un paso adelante".

El analista Alfredo Rangel es más crítico, pero coincide en el fondo con Gómez: "Las Farc entregan estos últimos secuestrados tratando de lavarse la cara como grupo terrorista, presentando una maniobra política como si fuera un gesto humanitario".

Mientras que el padre Darío Echeverri, miembro de la Comisión de Paz de la Iglesia, lo resume todo en una frase: "Lo que el secuestro de políticos y militares le dio en notoriedad a la guerrilla, se lo quitó en legitimidad".

'Se construye un camino'

Esta decisión unilateral de las Farc tiene, sin duda, una intencionalidad política. Y a juicio del escritor y catedrático Enrique Serrano, esa guerrilla parece haber iniciado "un plan de reconcepción estratégica, con miras a preparar una negociación de paz. (...) 'Timochenko' es un jefe diferente a 'Alfonso Cano' y a la vieja cúpula de las Farc: tiende a tener un tinte más pragmático", aseguró.

Para Serrano, las Farc "buscan una agenda internacional acorde con los tiempos, con el gobierno Obama, el desgaste de los gobiernos socialistas que los apoyan y la nueva perspectiva de Europa, donde este tipo de movimientos revolucionarios han perdido mucho terreno".

Cierto o no, lo que nadie puede negar es que estas liberaciones constituyen un hecho político, un mensaje, un gesto. Y para la exsenadora Piedad Córdoba, claramente, "un gesto de paz".

En todo caso, para el Gobierno se trata de un gesto positivo, pero insuficiente, pues aún faltan varias de las condiciones que ha establecido el presidente Juan Manuel Santos para "siquiera" considerar la posibilidad de un diálogo. A saber: el abandono del terrorismo, del narcotráfico y del reclutamiento forzado de menores.

Gonzalo Sánchez, director del centro de Memoria Histórica, manifestó su esperanza de "que este episodio sea un hito no solo por la liberación en sí misma, sino por el mensaje" de renunciar a una de las prácticas que más ha "enardecido la guerra" y más "repudio social le ha generado a la guerrilla". Es solo con hechos "contundentes y reales -dice- como se podrá comenzar a hablar de "los temas de fondo, que son los temas de la paz". Mientras que el padre Echeverri reiteró la disposición de la Iglesia a facilitar acercamientos.

Carlos Lozano, director de Voz, cree que, si bien "hay que hacerle un seguimiento" al tema, las Farc "van a cumplir la promesa de no secuestrar más". Y si eso sucede, se habrá dado un gran paso adelante, aunque todos los analistas coinciden en que aún queda mucho por andar.

Se acerca el fin de una tenebrosa estrategia

La trágica historia que el país empezó a vivir el 30 de agosto de 1996 con el secuestro de 60 soldados de la base de Las Delicias, en Putumayo, empezaría a cerrarse este lunes, si las Farc cumplen el anuncio de liberar a los últimos diez militares secuestrados.

Hace 16 años, el bloque sur de las Farc arrasó con esa base militar. Fue la primera gran toma guerrillera de los 90, dejó 31 muertos y 60 secuestrados. Ese día marcó el inicio de una tenebrosa estrategia que le costó la libertad a cerca de 500 militares. Las Farc graduaron a Colombia como el país con los secuestrados más antiguos del mundo; los sargentos Luis Arturo Arcia y Luis Alfonso Beltrán llevan en la selva 14 años y 29 días.

El horror de la guerrilla llegó a recrear en las montañas los campos de concentración nazis, en donde cientos de uniformados permanecían rodeados de alambres de púas. Sumado a eso, pusieron cadenas a los cuellos de los secuestrados y los ataron a los árboles, para evitar así su fuga.

En la selva dejaron morir al mayor Julián Ernesto Guevara, tras ocho años de secuestro, y pasaron cuatro años más para que, en abril del 2010, entregaran los restos a su madre.

En la navidad del 2001, murió en Cali Andrés Felipe Pérez, de 12 años. El niño que sufrió un cáncer terminal y rogó, sin eco, como último deseo que las Farc liberaran a su padre, el cabo José Pérez. El uniformado fue asesinado por la guerrilla 25 meses después de su secuestro.

En el macabro juego del secuestro, como arma de guerra que usaron las Farc, los colombianos vieron crecer a Johan Steven Martínez, cuyo padre -el sargento Jose Libio Martínez- fue secuestrado cuando él tenía 3 meses, y 13 años después, el ya adolescente lo conoció cuando su cuerpo regresó de la selva en un féretro.

'Condiciones para la paz están dadas': Samper

Con la liberación de los diez uniformados y la declaración de las Farc de que no volverán a utilizar el secuestro como fuente de financiación, hay "un claro gesto de paz por parte de la guerrilla, como lo quería el presidente Juan Manuel Santos", aseguró el expresidente Ernesto Samper.

Para el exmandatario, "las condiciones están dadas para una salida política al conflicto armado"; primero, porque "ha cambiado el equilibrio de fuerzas en lo militar", ya que hoy las Farc "están a la defensiva, en contraste con la posición en que estaban hace 10 años luego del Caguán".

En segundo lugar, porque "el entorno internacional es mucho más favorable por la política exterior del presidente Santos, que aproximó a Cuba, Venezuela y Ecuador, quienes pueden ser aliados para la paz".

A esto se suma la aprobación de la Ley de víctimas y de Restitución de Tierras, la que, en opinión de Samper, implica "importantes reformas para la paz".

El expresidente consideró que también debería buscarse la manera de que las Farc "entren al marco jurídico para la paz que se está construyendo en el Congreso". También respetó "el derecho que tiene el Presidente a tener la iniciativa para señalar el camino", cualquiera que sea, para seguir avanzando.

REDACCIÓN POLÍTICA

Publicación
eltiempo.com
Sección
Política
Fecha de publicación
1 de abril de 2012
Autor
REDACCIÓN POLÍTICA

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