Opulencia en crisis y prosperidad en cierne
No faltan en Colombia las noticias sensacionales, algunas de las cuales repercuten en el mundo, especialmente si son espectaculares o de naturaleza macabra. Treinta y seis guerrilleros de las Farc dados de baja en una operación combinada de las Fuerzas Armadas. Estudiantes universitarios muertos mientras manipulaban y preparaban explosivos letales, destinados a alterar el orden público y enfrentar a la Policía. Captura o vuelta a capturar de capos supervivientes del narcotráfico. Declaraciones acusatorias de exiliados en cárceles de Estados Unidos.
De ninguno de estos acontecimientos va a ocuparse la presente columna por demasiado sabidos y comentados. Se detendrá más bien en el contraste entre la relativa prosperidad de nuestra región emergente y la opulencia de Europa en trance de crisis y marchitamiento, ahora bajo la implacable terapéutica restrictiva de la austeridad.
De cómo se evapora una bonanza compartida y de cómo se desarma a golpes de constricción un estado de bienestar en los países de economías menos sólidas nos lo están enseñando a diario las determinaciones e informaciones de ultramar. Al menos la periferia sur de Europa va entrando en recesión y también otras ricas naciones, pese a la elasticidad en el último tiempo del Banco Central Europeo.
Se acaba de salir de la encrucijada de Grecia con una reestructuración profunda de su deuda, mediante descuento del 95 por ciento que Paul Krugman ha llamado "default" negociado, es decir, incumplimiento consentido en el pago de una deuda. A todos nos duelen la suerte de Grecia y la terrible austeridad a que se la ha sometido a falta de la posibilidad de devaluar, recurso a la mano si hubiera tenido moneda propia.
Pero la legendaria Grecia no era tan pobre como se imagina. Con población de 11 millones, su ingreso por cabeza, en el 2009, ascendía a US$ 29.240, mientras el de Colombia, con 45,7 millones de habitantes, lo era de US$ 5.130, cinco a seis veces menor. Las proyecciones colombianas indican que el nuestro subió a US$ 7.309 en el 2011, muy lejos todavía del que alcanzara Grecia. (Datos del 'Pocket World Figures' de The Economist, edición del 2012.)
España se halla hoy en huelga general en protesta por las severas medidas de ajuste económico. Hasta ayer no más, gozaba de impetuosa prosperidad, desde su incorporación a la Unión Europea hasta cuando se presentó la crisis hipotecaria en Estados Unidos y se le reventó su propia burbuja de la construcción. Será de ver el resultado del experimento de la huelga como expresión del descontento de trabajadores y desocupados.
¿Cuál era el ingreso por cabeza de España, con 44,9 millones de habitantes? Ni más ni menos US$ 31.770, cerca del de las potencias económicas, como Alemania, con US$ 40.670 de ingreso por cabeza y 82,2 millones de habitantes. O al de su vecina Francia, con US$ 41.050 de ingreso per cápita y población de 62,3 millones. Ya, por entonces, España tenía un lastre: el de 18 por ciento de desempleados que se ha elevado a 22,3 por ciento.
Alrededor de cinco millones de personas sin oficio ni ingreso mínimo vital, nivel que podría perdurar y aun agravarse si la política de austeridad se extremara y el crecimiento económico brillara por su ausencia.
Entusiasmados como nos hallamos en Colombia con el auge minero petrolero, cabe preocuparse por que sus manifestaciones echen raíces y sus beneficios se extiendan a toda la población. Por que su sombra no impida, a través de la apreciación de la moneda, el florecimiento de aquellas actividades que proveen o puedan proveer más oportunidades de trabajo. Sirva el escarmiento de las masas desocupadas en Europa para procurar que nuestra prosperidad en cierne sea amplia, democrática y firme.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Editorial - opinión
- Fecha de publicación
- 29 de marzo de 2012
- Autor
- Abdón Espinosa Valderrama

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