Pobreza limita el desarrollo infantil temprano, afirma estudio

Pobreza limita el desarrollo infantil temprano, afirma estudio

Estudios con niños colombianos muestran que la falta de estimulación y dotación física sí afectan.

Pobreza limita el desarrollo infantil temprano, afirma estudio
27 de marzo de 2012, 03:24 pm

Dos investigaciones hechas con 2.770 niños menores de cinco años en Colombia, financiadas por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y conducidas por el Instituto de Estudios Fiscales de Londres (IFS, por sus siglas en inglés), concluyó que las diferencias en las habilidades cognitivas y de lenguaje de los pequeños están marcadas por su nivel socioeconómico y comienzan a ser muy evidentes antes de los dos años; incluso, se agudizan con el tiempo.

La falta de estimulación y la calidad del ambiente del hogar (medido en número de libros, periódicos, revistas, materiales de juego y actividades lúdico-pedagógicos de los adultos con el niño) incide en esta diferencia, pues son hogares que invierten menos en el desarrollo de sus hijos.

Los autores del informe advierten, sin embargo, que si se interviene a los niños con estimulación adecuada, en forma temprana, y acorde a su edad, esta brecha se reduce significativamente.

Uno de los estudios se llevó a cabo en Bogotá con 1.330 niños de 6 a 42 meses de edad, de los estratos 1, 2 y 3; el otro incluyó a 1.440 pequeños entre los 12 y los 24 meses, de 96 municipios del país, que hacen parte del programa presidencial Familias en Acción.

En el primer caso se encontró que el 25 por ciento de los niños más pobres de la ciudad está casi siete puntos por debajo del 25 por ciento más rico, en un test que mide el desarrollo integral de los niños a nivel cognitivo, lingüístico, motor y socioemocional. De acuerdo con expertos, en algunos casos esto podría traducirse en tres o cuatro años de atraso en términos de aprendizaje.

En el segundo caso, y tras 18 meses de intervención con un currículo muy bien estructurado, adaptado a la edad del niño y que mejora la interacción entre madre e hijo, se halló que una estimulación adecuada a edad temprana favorece la capacidad de solución de problemas y las habilidades lingüísticas en los niños menores de tres años.

Este último resultado fue equivalente a reducir la brecha que existe entre los infantes más pobres y más ricos de Bogotá. De hecho, la muestra de los municipios era de un estrato socioeconómico similar al del estrato 1 de la capital.

En el estudio de Bogotá, entre los 18 y 42 meses de edad esas diferencias aumentaron en un 57 por ciento en el desarrollo cognitivo y en un 83 por ciento en el desarrollo de lenguaje.

Y es claro que los bajos niveles de desarrollo infantil temprano están asociados a menos aptitudes para el aprendizaje, menores logros escolares, peores oportunidades laborales, más dificultades para la integración social, y en general, a un peor bienestar, según los expertos.

"La calidad del tiempo que pasan los padres con sus hijos, es decir si, por ejemplo, les leen cuentos, juegan, cantan, pintan o salen a pasear con ellos, explica en gran parte esa diferencia en términos cognitivos y de lenguaje", afirma Marta Rubio, investigadora del IFS.

De acuerdo con Rubio, entre mayor interacción y mayores vínculos afectivos haya entre padres e hijos, los niños se muestran más receptivos al aprendizaje, lo cual se traduce en mejores logros académicos.

"Si los niños llegan con estos atrasos aprovechan menos las oportunidades de aprendizaje a largo plazo", agrega Orazio Attanasio, otro de los investigadores del IFS.

"La estimulación temprana llevada a la casa, con un trabajo enfocado al fortalecimiento de las habilidades parentales, muestra un impacto significativo que debe ser abordado por la política pública", afirma Mónica Rubio, especialista senior y economista en protección social del BID.
 
Según la experta, por cada 7 dólares invertidos en la primera infancia, cuando ese niño crece, estudia y entra a ser productivo, le retorna a la sociedad 17 dólares.