Son Callejero, la orquesta de los habitantes de calle

Son Callejero, la orquesta de los habitantes de calle

Ellos les han abierto toques a Chocquibtown y a Doctor Krápula. Y hasta sacaron disco.

Son Callejero, la orquesta de los habitantes de calle
18 de marzo de 2012, 01:00 am

"Suena un disparo, alquien ha muerto. Al basurero lo llevan, lo tiran sin compasión".

La estrofa le pertenece al tema Cartucho, que desde hace pocos minutos estalla -como bomba molotov- en un centro comercial de la carrera 7a. con 32.

Los responsables de la descarga salsera son los integrantes de la orquesta Son Callejero, una agrupación musical que nació en la calle, vivió en la calle y le toca a la calle.

Sus músicos, desde el tipo que interpreta la trompeta hasta los cantantes, encarnaron a uno de esos seres a los que la droga les pasó cuenta de cobro y depositó sus sueños en una caneca. Los músicos del grupo se conocieron en el hogar de paso Oasis, de la Secretaría de Integración Social.

Llegaron de a poco y por lo mismo: traguito, mucha rumba, el bazuco de la mañana, de la tarde...

Son Callejero es dirigido por Dairo Cabrera, quien comenzó con el proyecto hace 2 años con la idea de aprovechar el talento salsero de los inquilinos del hogar.

"La cosa ha funcionado tanto, que les hemos abierto toques a Chocquibtown y nos preparamos para el cierre del Iberoamericano de Teatro", dice Dairo, quien no niega que los ensayos de los martes y jueves se tornan complicados "cuando a los muchachos les entra la ansiedad de consumir".

"Nos fuimos dando cuenta de que entre nosotros había mucho talento musical", relata Roberto Echeverría, cantante, guitarrista y percusionista del grupo. Es de Ciénaga (Magdalena) y antes de caer en la droga fue arreglista de Latin Brothers, estuvo en la orquesta de Joe Madrid y en la de Joseíto Martínez. De esta última, Roberto recuerda cuando compuso, en colaboración con otros músicos, Sobre las olas, esa pegajosa canción de la salsa caribeña colombiana. "Es esa que dice sobre las olas un barco va, que va y se va", canta el músico.

Toma el micrófono a dos manos. Es Gloria Rojas. Aquella mujer que estudió artes plásticas en la Escuela Superior de Música de Ibagué y que buena parte de sus 44 años los ha vivido como nómada urbana: de barrio en barrio, "de traba en traba", cuenta ella.

Llegó, como todos los demás, al centro de paso y fue escogida como la voz femenina del combo. "Lo mío son los boleritos y la salsa pura", aclara Gloria, vestida con una holgada camisa gris.

El hombre de las letras de las canciones se llama Alberto López de Mesa, de 52 años, pero conocido entre los músicos con el mote de 'el Poeta'.

Reconoce que "dormía en hoteles de mala muerte" y que la indigencia la cargó a cuestas durante cuatro años; sin embargo, detrás de su barba descuidada y de su dentadura marchita hay un hombre con sensibilidad poética capaz de escribirle a su propio pasado.

Alberto escribió tres canciones de 'Las calles son mías', el primer disco de la orquesta.

"Me inspiré en el Cartucho y en cómo la droga es un árbol prohibido", agrega, con un cuaderno en las manos donde arma un nuevo tema.

Fabián Forero Barón
Redactor de EL TIEMPO