Villa Médicis de Roma aloja al primer becario colombiano

Villa Médicis de Roma aloja al primer becario colombiano

El compositor Juan Pablo Carreño pasará 18 meses en la prestigiosa academia.

Villa Médicis de Roma aloja al primer becario colombiano
16 de marzo de 2012, 03:39 pm

El primer colombiano elegido como becario de la prestigiosa Villa Médicis o Academia Francesa de Roma, el compositor Juan Pablo Carreño, es un volcán de creatividad y prepara para este año una serie de conciertos de música contemporánea, un estilo a la vanguardia que defiende a capa y espada. 

Las notas musicales del músico colombiano retumban en la suntuosa villa renacentista de la legendaria familia florentina tras haber sido premiado por Francia con una beca para pasar una temporada de 18 meses en esa sede. 

El becario, seleccionado por Francia sin importar la nacionalidad, no niega que siente "la fuerza, "el espíritu", de los célebres artistas que han pasado por esa mítica villa, entre ellos el compositor Claude Debussy y los pintores Velázquez, Ingres y Balthus, --los dos últimos presidieron la entidad--. 

"Por la noche es cuando siento más el espíritu de la Villa. Sin luz ni electricidad, bajo las sombras de los pinos marítimos, las sensaciones son increíbles", confiesa el compositor colombiano, de 33 años. Nacido en la ciudad de Bucaramanga en 1978, formado en la Universidad Javeriana de Bogotá, donde inició un rico recorrido de estudios que lo condujo a la Universidad Internacional de Florida (EE. UU.) y al Conservatorio Superior de París, Carreño es un creador de lo que suele llamarse música culta, contemporánea. 

"Toda una generación de compositores ha pasado por acá, se siente pasar esa fuerza", sostiene, mientras trabaja en su residencia-taller, rodeado de los espectaculares jardines de Villa Borghese, con sus bajorrelieves, antiguas estatuas romanas, cipreses y robles.

Desde que Napoleón Bonaparte entró en posesión en 1803 de Villa Médicis, designándola como sede en Roma de la Academia Francesa, ha alojado a los ganadores del antaño llamado Premio de Roma, la mayoría franceses. Solo otro latinoamericano, el argentino Santiago Amigorena, también ha sido becario. 

Con un mundo cada vez más globalizado, se reforzó la idea de ofrecer esa oportunidad a jóvenes talentos de otros países, por lo que ahora la Villa aloja al músico colombiano, quien pese a los enredados problemas para obtener la visa, está concentrado en la creación de una serie de piezas nuevas, entre ellas para el renombrado International Contemporary Ensemble de Nueva York. 

"¿Qué es música contemporánea? No creo en esas categorías. Trato más bien de trabajar en lo que llamo música disyuntiva, desdoblar sonidos, ubicar dos acciones musicales paralelamente, una catalizadora y la otra que te lleva al trance, al éxtasis", explica. El artista latinoamericano, premiado en numerosas ocasiones tanto en Colombia como en Francia por sus refinadas composiciones, es también uno de los fundadores del 'ensemble' musical Le Balcon, que reúne desde el 2008 a diferentes actores de la vida musical, desde compositores y directores de orquesta hasta ingenieros de sonido. 

"El problema de la música contemporánea es que es para un público reducido", reconoce el compositor, que no teme innovar o más bien transgredir con las nuevas tecnologías, empleando sobre todo amplificadores, "un timbre que hoy en día es natural", dice. 

Sus composiciones, entre ellas 'Golpe en el diafragma' y 'Negativo sobre negativo', marcadas por largos silencios y extraños sonidos agudos, con violines, contrabajos, pianos y percusiones, resultan aptas a un público refinado. 

"Es una música sin barreras", recalca Carreño, quien está convencido de que las nuevas generaciones y el cruce de culturas que caracterizan nuestro tiempo favorecen el acercamiento a esa música. 

"Defiendo mi trabajo, defiendo mi música, no me asusta porque suena diferente. Un artista debe saber quien es, lo que quiere, realizar su obra y defenderla", sostiene. 

"La verdad es que me gustaría transmutar la energía y la fuerza de cierta música tradicional de mi país", confiesa Carreño, quien si bien trabaja con músicos de todos los continentes, se siente "150%" colombiano. 

Como una suerte de homenaje a su país y sobre todo a sus contradicciones, Carreño trabaja en una composición que sueña presentar en Colombia: la música de la primera película muda de su país, 'Garras de Oro', realizada en 1926, sobre el polémico tema de la separación o mejor la venta de Panamá por parte de Colombia a Estados Unidos. 

"Es el emblema de lo que somos", resume Carreño, al recalcar que el filme, que estuvo perdido por años, fue firmado con un pseudónimo, producido por una compañía desconocida y "en vez de ser de protesta resulta propaganda oficialista", resume. 

El espectáculo de "cine-concierto" será presentado en febrero del 2013 en París.

AFP