Renació para ayudar a discapacitados a vencer barreras en Medellín

Renació para ayudar a discapacitados a vencer barreras en Medellín

Las heridas le hicieron entender que Medellín carece de espacio para discapacitados.

Renació para ayudar a discapacitados a vencer barreras en Medellín
6 de febrero de 2012, 02:47 pm

Las heridas con arma de fuego que recibió hace siete años no fueron suficientes para matar los sueños de Diego Mauricio Echeverri.

En ese entonces, abril de 2004, cuando parecía que la tragedia le había llegado, Echeverri estudiaba ingeniería de construcción en la misma institución. Durante los 10 meses que permaneció hospitalizado vio cómo su vida se le desvanecía.

Los médicos le dictaminaron un daño irreversible en el páncreas que le produjo una infección articular. Como consecuencia, le amputaron sobre la rodilla sus dos extremidades inferiores. Las dos prótesis que recibió fueron parte del inicio de una nueva fase.

Seis meses duró asimilarlas pero descubrió que éstas, las que le instalan a la mayoría de discapacitados, tienen falencias. 

De tanto buscar mejorar su movilidad, encontró las prótesis alemanas de alta tecnología Otto Bock. Éstas, que cuentan con dispositivos sistematizados de última tecnología le ayudan a cumplir con el 82 por ciento de sus funciones.

Sin embargo, las dificultades en la calle continuaban y las encontró en los espacios públicos y privados de una ciudad que considera excluyente para los discapacitados desde los proyectos urbanísticos mismos que se gestan. 

Decidió, por eso, estudiar una carrera desde donde pudiera hacer algo por las personas con problemas físicos. 

“He tenido inconvenientes por la infraestructura física de la universidad. Había escalas por todos los lugares, los baños no eran aptos para discapacitados”, explicó Echeverri.

Según el exconcejal Carlos Ballesteros, en Medellín se estima que el 10 por ciento de la población es discapacitada. Sin embargo, considera que la reglamentación ha sido lenta para ellos.

“No podemos pretender que se ajusten a las reglas de una sociedad no discapacitada”, acotó. 

Por su parte, Echeverri aseveró que se deben pensar diseños para todo tipo de discapacitados; también para los niños y las mujeres en embarazo, y recuerda que su situación fue una experiencia contundente que incidió en la decisión de trabajar en un proyecto sobre diagnóstico de accesibilidad de las sedes de la Universidad Nacional.

Para lograr emprender ese reto, antes viajó a España y se especializó en el tema. Lo hizo en la universidad de Granada y de esa estadía por siete meses trajo varios modelos para replicar en Medellín y el valle de Aburrá como la ‘arquitectura sin barreras’. 

Ese diseño, cuenta, es apto para todos y con el pretende “asumir que la dimensión humana no puede definirse mediante unas capacidades, medidas o estándares, sino que debe contemplarse de una manera más global en la que la diversidad sea la norma y no la excepción”, establece el profesional que se reúne una vez por semana con alumnos y docentes para hablar del tema. 

Si bien Diego admite que en el tema se ha avanzado, al menos en políticas gubernamentales, añade, hay todavía desconocimiento normativo y los programas al respecto no son lo más adecuados. 

Hoy Diego es el arquitecto encargado de las obras de remodelación del edificio del Sena donde está el Servicio Nacional de Empleo en el centro de la ciudad. 

Allí está implementando reformas como baños accesibles y otras que hagan que los espacios sean más amigables con los discapacitados.  
 

Víctor Andrés Álvarez Correa
Redactor de EL TIEMPO