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John Leguízamo cuenta cómo pasó de cómico de barrio a estrella de cine

Lo hizo en la conversación inaugural del Hay Festival con Roberto Pombo, director de EL TIEMPO.

Con la pregunta de quién es John Leguízamo , hecha por Roberto Pombo, director general de EL TIEMPO, al actor colombiano que tiene una larga trayectoria en Hollywood, comenzó la charla inaugural del Hay Festival 2012, en el Teatro Adolfo Mejía, en Cartagena. "Esa es una pregunta que hace que uno pague mucho en psicoterapia tratando de resolverla", respondió el actor, cuyo ingenio y espontaneidad se ganó, rápidamente, la aprobación del público, que a su vez le respondió con risas de aprobación (Galería de fotos con el primer día del Hay Festival 2012 en Cartagena).


El español que habla Leguízamo es tan latino como él se siente, tiene tonos caribeños que por momentos suenan de uno o de otro lugar. Es un español que hace juego con una de las primeras incógnitas que tenía el público con respecto a este actor bogotano: ¿Qué tan colombiano se siente?,  pues Leguízamo ha actuado en más de 50 filmes, entre ellos Moulin Rouge y Carlito's Way, sin que el público colombiano lo hubiera seguido con la atención con la que observa los pasos de otros compatriotas destacados internacionalmente, como Shakira o Juanes (lea también: 'Siempre quise un afro como el de Jimmy Salcedo': John Leguízamo).

-Pero, se siente como un latino en Estados Unidos, un neoyorquino, un americano... -insistió Pombo.

"Me siento un latino en Estados Unidos -dijo al fin y tras una pausa añadió: - Como pienso en inglés se me cruzan todos los cables... me va a dar un derrame cerebral.... Me pasa lo que me está pasando ahorita" (rueda de prensa de John Leguízamo antes del estreno de 'Pelado de barrio').

-Usted piensa en inglés, pero mi pregunta la oye en español... ¿está haciendo una traducción?

Suenas mejor en inglés... Yo me fui a los 3 años, me crié y crecí, hice el colegio y la universidad allá y en inglés. Aunque mis padres me hablaban en español, les contestaba en inglés, por eso me cuesta el idioma.  Llegamos al barrio de Jackson Heights, le decían 'La pequeña Colombia', pero no era una pequeña Colombia, era una frontera, porque éramos los segundos latinos en ese barrio, los otros eran mexicanos. Las cosas eran duras, fuertes, porque en barrios donde hay muchos latinos es peligroso. Siempre estábamos solos, mi hermano y yo, y llegaron más latinos: un mexicano, un cubano, un argentino, un dominicano, ellos eran mis amigos, y me sentía más latino porque ellos eran  mis amigos y nos defendíamos de todos los demás".

La charla, exploró después las anécdotas que llevaron a Leguízamo a la actuación. Y en ese punto, se hizo evidente por qué son tan taquilleros sus shows de stand-up comedy, porque casi dramatiza cada anécdota: "Yo era el cómico de la cuadra, el payaso de la clase. Y hubo un amigo que me desafió a meterme en una de las líneas del metro, tomar el micrófono y contar un chiste. Y yo lo hice y me agarró la policía y me arrestaron. Y llegó mi mamá a decir: ¡Ay, señor Policía, mi hijo no es un delincuente, solo es hiperactivo -y después de la carcajada suscitada entre el público, añadió-. Así que entonces, tenía que ponerme las pilas y un profesor de matemáticas me ayudó, me dio: 'Si del pan podrido se puede hacer penicilina, se puede también hacer algo con usted'"

Por su consejo, Leguízamo llegó a un colegio de actuación. Tenía 17 años.  Y a los 25 estaba escribiendo su primera obra para llevar a las tablas. "Lo hice, porque antes de ser actor, los únicos papeles que había para un latino eran de violador, narcotraficante, cosas horribles. Y yo había ido a la universidad, entonces comencé a escribir mi propia obra, para musicales latinos de Estados Unidos. Ahí pegó. Al teatro vinieron Arthur Miller, Al Pacino, Rubén Blades, De Niro..."

Lidiar con el estereotipo del latino y haber aprendido a reírse de sí mismo y de las situaciones que lo rodeaban como un mecanismo de defensa -que desarrolló en la infancia y adolescencia- para que los otros no le pegaran empezó a ser material para sus obras. Leguízamo recordó que la primera recogía a siete personajes de su barrio. "Gracias a esos personajes gané muchos premios", dijo y, de paso, hizo el arte que quería hacer: "Me gusta que todo tenga un poquito de sentido, me gusta el arte que ilumine la condición humana, entonces mi obra tenía muchas cosas que eran muy fuertes para estar dentro de una comedia y la gente se salía del teatro. Creaban mucho conflicto mis obras".

En ese punto de la charla, el público pudo apreciar fragmentos de diferentes actuaciones de Leguízamo. Se proyectó una escena de Carlito's Way, en la que el bogotano -nacido en la Clínica David Restrepo, dijo- tiene una discusión con Al Pacino.

-¿Cómo pasa uno de ser el payaso de la clase a tener una escena con un monstruo como Al Pacino, hablándole a 5 centímetros de la cara?

"Y escupiéndole. Pero él escupe peor, eso fue una venganza...  -completó el actor generando una ola de carcajadas-. Al Pacino es uno de mis ídolos. Recuerdo cuando ese personaje no estaba aún bien desarrollado,  pero yo crecí en Nueva York, con chicos que eran pandilleros, callejeros... algunos... narcos... y el personaje era eso . Yo sabía cómo hablaban, qué decían, cómo se sentían, así que le puse eso al personaje y cada vez que Pacino tenía una escena conmigo, me volvía loco y me inventaba una cantidad de cosas. Y él tenía que decirme: John, cálmate no tienes que hacer todos tus personajes en este solo personaje, todavía te queda el resto de la vida".

Añadió, que nunca tuvo miedo de alternar con mounstros de la actuación como Pacino. "Me dio un coraje increíble -dijo-, porque no importa lo que tú hagas, el otro está ahí y es como un partido de tenis, él te devuelve lo que tú le mandas".

Volviendo al ambiente de Hollwood, Leguízamo afirmó. "Si uno es talentoso, se puede llegar a cierto nivel, pero es un negocio, pero en momentos como este, de plena crisis financiera, se toman menos riesgos, por eso los latinoamericanos desaparecimos de las películas, aparecemos en televisión, ya no nos ves tanto como antes. Y todas las las películas que se producen son de héroes de cómic, que no tienen alma, que no tienen el sentido del cine que quise hacer, que tiene que ver con lo social y el espíritu humano.  Las películas que son así, son las independientes, de bajo presupuesto".

También resaltó que esa situación le ha dado un nuevo áuge a la televisión que está pasando de producciones frívolas a tocar temas profundos.

Otro papel recordado de Leguízamo fue el de Teobaldo en 'Romeo + Julieta', una versión contemporánea del clásico de Shakespeare, que no podía faltar en el escenario del teatro Adolfo Mejía. "A Shakespeare le gustaría mucho y también le dolería mucho esta película -dijo el actor-, porque para hacerlo contemporáneo, tuvimos que recortar parlamentos, llevar una obra de tres horas a una. Pero, lo bueno es que a muchos chicos les gusta Shakespeare, porque creen que es así de fácil".

Otros momentos que despertaron la emoción del público, surgieron de la experiencia de Leguízamo con sus obras de Stand- Up Comedy.  Tras la proyección de un fragmento de su clásico 'Ghetto Klown', Roberto Pombo le preguntó si la obra, además de recordar a sus amigos actores no tenía algo de venganza contra algunos. "Sí -admitió-, lo utilizo para darles gracias a los que me ayudaron y vengarme de los que trataron de detenerme" y entre estos últimos, está  Steven Seagal, a quien se dio el gusto de imitar en su forma de correr. La imitación desató carcajadas.

Y es que Leguízamo alimenta su talento artístico de todo lo que ve a su alrededor: "Me gusta contar lo real, me gusta subirme a la tarima, ustedes -les dijo a los asistentes- son mi terapia gratis.... ". Y ahora, que está próximo a presentar su stand-up comedy, Pelao de barrio, en el país, afirmó que la traducción al castellano quizás perdió aquellos puntos que por contexto resultan intraducibles: "en español no se entienden las palabras que usan contra nosotros allá (en Estados Unidos), son palabras que no sé cómo traducir, pero de resto, está intacto".

Y no pudo faltar la petición de alguien del público que quiso ver un fragmento en vivo de su actuación.  En ese momento, el actor se volvió hacia esa persona y sonriente, en broma le dijo. "Pague, hombre... no sea tacaño, amarrado, pague". Sin embargo, como despedida, alcanzó a regalarle un fragmento a la audiencia, breve y sin moverse de la silla.

LILIANA MARTÍNEZ POLO
ENVIADA ESPECIAL
CARTAGENA

Publicación
eltiempo.com
Sección
Cultura y entretenimiento
Fecha de publicación
26 de enero de 2012
Autor
LILIANA MARTÍNEZ POLO

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