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El responsable del éxito de Dickens en televisión es Andrew Davies

Habla de sus adaptaciones para la BBC, en el bicentenario del nacimiento del escritor británico.

Si Andrew Davies, guionista exitoso de clásicos ingleses, tuviera que llevar a la pantalla la vida de uno de sus autores favoritos, Charles Dickens (1812-1870), probablemente su primera escena sería el accidente ferroviario de 1865. En ese entonces, Dickens, ya exitoso gracias a sus novelas publicadas por entregas, divorciado de su mujer, viajaba a Francia a visitar a la actriz Ellen Ternan y, en Staplehurts, los siete primeros vagones del tren cayeron de un puente en reparación, menos el vagón donde él iba.

"Creo que empezaría con ese gran accidente de tren en el que estuvo envuelto con su joven amante -cuenta Davies-. Y haría pasos hacia adelante y flashbacks a partir de ahí".

Y es que, en el bicentenario del escritor inglés más leído después de Shakespeare, si hay un guionista al que se le pueda dar el título de experto es a Andrew Davies (Gales, 1936). Esto, a pesar de que confiesa que aún no sabe tanto de la vida de Dickens como quisiera. "Pero adaptar una novela ofrece una experiencia muy íntima y profunda del libro y del autor", añade uno de los invitados estelares al Hay Festival, que se inicia hoy.

Davies, conocido como escritor de libros y guionista de series para niños y jóvenes -además de haber sido el guionista de El diario de Bridget Jones-, ha tenido que realizar el trabajo de análisis y cirugía que exige hacer una adaptación para la televisión de una obra clásica, y en esa tarea ha triunfado.

No solo con Dickens, sino también con otra británica, Jane Austen, lo que le ha dado el halo del éxito en teleseries de época. Las suyas han sido producciones de la BBC, en las que su reto ha sido llegar con autores del siglo XIX a los públicos de hoy.

El recuerdo más lejano de Dickens en la vida de Davies se remonta a su infancia, en versiones para niños de sus clásicos más populares. "Antes de los 10 años, recuerdo haber visto las películas de David Leans, Oliver Twist y Grandes esperanzas".

Una película, quizás premonitoria, fue su primer contacto con la primera novela inglesa protagonizada por un niño, la historia del huérfano Twist, que huye del campo soñando a una Londres 'maravillosa' en la que se estrella con el mundo del hampa. De su primer encuentro con Grandes esperanzas, Davies, declara: "Me enamoré de Estella", la chica engreída que se roba el amor de Pip, el protagonista y narrador de la novela que Dickens escribió por entregas, en la publicación All the year round, entre 1860 1861. Salvo ese hechizo infantil, la relación de Davies con la obra de Dickens llegó mucho después y no fue un amor a primera lectura.

En el 2005, cuando los medios ingleses lo entrevistaban con motivo del lanzamiento de su adaptación de Casa desolada (Bleak house), Davies confesó no haber seguido al autor con atención durante su juventud. "En mis 30 sí leí mucho Dickens, La pequeña Dorrit (Little Dorrit) y Nuestro amigo mutuo (Our Mutual Friend) se convirtieron en mis favoritos".

Dickens, su destino

En los años 70, ya era un guionista con experiencia cuando adaptó El guardavías (The Signal-man), un cuento clásico de Dickens, en el que se reconoce la forma como lo marcó aquel extraño accidente ferroviario.

Andrew Davies ya había tenido un sonoro éxito adaptando Orgullo y prejuicio, de Jane Austen (1995), a la que considera "más fácil porque sus libros son elegantemente construidos". Nadie menos que Colin Firth fue el protagonista, en el papel de Mr. Darcy.

Por eso, cuando le ofrecieron Casa desolada, considerada una de las grandes obras de Dickens, su primera objeción fue que el público y él mismo tenían aún muy fresca en la memoria la adaptación previa de Arthur Hopcraft. "No estoy del todo seguro de que podamos hacerlo mejor, o igual, incluso", dijo entonces; sin embargo, aceptó el reto, con tan buen tino que la serie llegó a los 5,9 millones de espectadores en las emisiones de sus primeros capítulos.

"Adaptarla fue terriblemente difícil -recuerda el guionista-. Había que clasificar todas las cadenas de la historia y hacer que funcionaran juntas de forma espectacular. Pero fue una alegría trabajar con esos maravillosos personajes y sus diálogos".

Llevar a escena esta obra fue un reto que puso a prueba la vigencia de Dickens en el siglo XXI y la BBC lo subrayó, tanto en la promoción de la teleserie como en las declaraciones del equipo que la llevó a la pantalla -incluido Davies-. Fue una oportunidad para recordar la revolución que significó el modo de trabajo de Dickens para la industria editorial de la época victoriana, con la superventa de sus novelas publicadas por entregas, con páginas de publicidad anexa, que siempre terminaban en un punto culminante que enganchaba al lector de tal manera que obligaba a comprar el siguiente capítulo.

Porque Dickens era un genio para los ganchos narrativos. "Se pensó desde siempre en adaptarla por episodios tratando de capturar la emoción de la publicación seriada original, y el objetivo era llevarla a un público más joven del que suele ver series clásicas", dijo Davies en su momento.

Fue precisamente allí, y cada vez que estrenan una obra suya en la pantalla chica inglesa, cuando empieza a flotar en el ambiente la sentencia: "Si Charles Dickens viviera en nuestro tiempo, sería escritor de telenovelas".

Y si así lo hubiera sido, Davies asegura, por ejemplo, que entre sus personajes prefiere a David Copperfield por encima de Oliver Twist, "porque Oliver es unidimensional, mientras que Copperfield es un ser humano totalmente redondeado, a quien Dickens le dio gran parte de sus alegrías, tristezas y ambiciones". No obstante, por haber estado más cerca de los personajes de Casa desolada, dice que quizás su personaje favorito de toda la obra victoriana es recisamente uno de este libro: Mr. Guppy.

"La esencia de Dickens está en sus personajes, en la extravagancia y el derroche de personajes y las subtramas, que son una explosión de creatividad", escribió para un diario inglés.

También allí subrayó cómo fue el trabajo en equipo, los 'enojos' que tuvo con Dickens en el diálogo entablado con su obra, la impresión que le dieron los actores presentes en el reparto (se alegró de que Amy fuera interpretada por una cara nueva, la de Claire Foy, por ejemplo), el momento en el que la obra dejó de ser suya, para quedar en manos de directores y actores y la expectativa en el momento del lanzamiento, con los primeros capítulos editados y listos para salir.

"Quiero que todo el mundo ame esto tanto como yo -escribió en octubre del 2008-. Tendremos que esperar y ver. Mientras tanto, el mundo real coincide con nuestro drama: los bancos se están derrumbando como el banco del señor Merdle se derrumba en el libro. ¿Podremos encontrarnos en bancarrota como nuestro héroe desafortunado? Simplemente, tendremos que esperar y ver. Una cosa, en todo caso, no podemos decir que Dickens no nos lo advirtió".

Ahora, en vísperas de su presentación en el Hay Festival, Davies -que tiene una carrera propia en las letras y es el creador del personaje de la televisión inglesa Mermelade Atkins- dice: "Amo la exuberancia de Dickens y su deleite en la excentricidad humana. Y me gustaría pensar que algo de esto ha influido en mí".

Liliana Martínez Polo
Enviada Especial de EL TIEMPO
Cartagena

Publicación
eltiempo.com
Sección
Cultura y entretenimiento
Fecha de publicación
26 de enero de 2012
Autor
LILIANA MARTÍNEZ POLO

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