Rodrigo Rey Rosa hablará del amor en la literatura en el Hay Festival

Rodrigo Rey Rosa hablará del amor en la literatura en el Hay Festival

El escritor guatemalteco, así lo busque, no puede pasar inadvertido.

Rodrigo Rey Rosa hablará del amor en la literatura en el Hay Festival
26 de diciembre de 2011, 01:58 am

Algún día Rodrigo Rey Rosa contó que se había vuelto escritor gracias a la B.

La letra B.

De Borges, de Bioy Casares. "Cuando leí las últimas palabras de Tlön, Uqbar, Orbis, Tertius (uno de los relatos escritos por Borges), pensé: 'o me dedico a hacer esto, o no hago nada' ", dijo Rey Rosa.

En efecto, se dedicó a eso: a escribir. Y si el lector se acerca a su nueva novela, Severina, encontrará las razones de su literatura y la forma como esta se relaciona con el mundo fantástico creado por aquellos autores argentinos.

Una mujer entra a una librería. Una vez, dos, tres... Y cada vez, a hurtadillas, se roba algunos libros. El librero se da cuenta, pero se queda callado. Es de esas librerías en las que lo importante es el libro y no la factura. El librero calla y se imagina qué hará la mujer con los libros que se lleva y cuyos títulos él va apuntando con todo detalle al borde de la caja registradora. Un día se le ocurre seguirla. Se le ocurre hablarle.

Así -entre libros y personajes que mantienen una relación más imaginaria que real- comienza la historia de esta nueva novela del escritor guatemalteco. Es cierto que la obra de Rey Rosa es menos conocida de lo que se merece. Pero también es cierto que cada vez se conoce y se lee más. Alejado como le ha gustado estar del mundo literario y del mercadeo que promueve premios, ha logrado ganarse una buena cantidad de lectores fieles.

"Leerlo es aprender a escribir. Es una invitación al puro placer de dejarse arrastrar por historias siniestras o fantásticas", dijo de él Roberto Bolaño, el autor chileno fallecido. Así como lo es Bolaño, Rey Rosa se ha convertido en una suerte de autor de culto.

Él mismo se ha ayudado, al mantenerse un tanto alejado. A veces, como un fantasma. De hecho, en una ocasión, cuenta Rey Rosa, se acercaron varias personas a decirle que lo habían visto en Lisboa, conversando con colegas, firmando libros. "¡Y yo nunca había ido a esa ciudad!". Una confusión digna de Borges.

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Severina nació de una historia que el autor guatemalteco le oyó a una colega escritora: mucho tiempo atrás, en Honduras, ella entró a una librería y el hombre que atendía la acusó de haberse robado un libro. Esa anécdota quedó en la cabeza de Rey Rosa y se convirtió en esta novela.

Me fijé en ella la primera vez que entró, y desde entonces sospeché que era una ladrona, aunque esa vez no se llevó nada... es la primera frase.

No sabe el librero en qué historia entra cuando comienza a seguir a esta mujer. Él quiere decirle que sabe de sus robos, pero no puede. Quiere preguntarle qué hace con los libros, y tampoco. Quiere que le diga su nombre verdadero. Quiere preguntarle quién es el hombre con quien la ha visto. Quiere sacársela de su cabeza, pedirle que vuelva, así sea para robar más, pero tampoco. Al principio pensé que saber que estaba lejos me ayudaría a olvidarla. Tardé algún tiempo en comprobar que me equivocaba. (...) Imposible ser sabio y al mismo tiempo amar, dice el librero (y no sabremos su nombre a lo largo de las cien páginas que conforman la novela).

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La anterior obra de Rey Rosa iba por un lado diferente. Se llamó El material humano y la escribió en forma de diario. Estaba cansado del sonido de su prosa y quería variar. En ella, él mismo es uno de los personajes y recorre el tema de la violencia de su país por medio de los viejos archivos policiales. Lo detectivesco, que es de su interés y que también es un punto de encuentro con Borges.

Pero hay, además, otra B que ha marcado la historia literaria -y aquí cabe personal- del escritor guatemalteco: la B de Paul Bowles, el autor y viajero estadounidense.

Después de haberse probado como estudiante de Medicina, de haberse retirado de cursos de cine y de andar con mochila por muchos países, Rey Rosa siguió sus instintos ("o me dedico a escribir o me vuelvo vagabundo", pensó) y se inscribió en un taller de escritura que Bowles -autor de El cielo protector, entre otros- dictaba en Nueva York. Cuando el estadounidense leyó los primero relatos escritos por Rey Rosa, le preguntó:

-¿Te molestaría que los tradujera al inglés?

No. Claro que no le molestaba. Una editorial le había pedido a Bowles material interesante para publicar y a él le había sorprendido lo leído.

Esa es la razón por la cual la obra del guatemalteco empezó a conocerse antes entre el público anglo que en el español. Su primer libro de relatos, El cuchillo del mendigo, fue presentado por Bowles como "historias intensas y concisas, como teoremas". Por momentos, también son dramáticas, duras, difíciles.

A partir de ese libro vinieron muchos más que Rey Rosa escribía mientras viajaba. Viajar y escribir han ido, en su caso, siempre de la mano. De hecho, él cuenta que su primer acto de escritura fue comprarse un cuaderno, subirse a un bus y empezar a llenar páginas y páginas mientras se mantenía en el recorrido. "La sensación de desplazamiento me llena de ideas", explica.

Esa actitud de viajero lo ha traído en varias ocasiones a Colombia. Una de ellas fue de larga duración: vivió tres meses en Cali, adonde llegó con su novia bailarina, que había sido invitada a dictar un taller. En el 2009, estuvo en Bogotá como parte de la Feria del Libro, y el año que viene será uno de los invitados al Hay Festival, en Cartagena.

Esta relación con Colombia se ha visto reflejada en sus libros: el protagonista de una de sus novelas es colombiano (Ángel Tejedor, en La orilla africana) y la mujer con quien acaba de terminar una relación el protagonista de Severina también es colombiana. "Tengo una familiaridad con el país, así que me siento con el derecho", dice el autor.

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Hacia el final de su novela -cuando la historia de la mujer y el librero ha avanzado- Rey Rosa le hace un homenaje a Borges y a su biblioteca... Aunque, en realidad, el homenaje se lo hace con la novela misma: Severina es una obra que huele a relato de Borges, a trama de Bioy Casares.

Dueño del Premio Nacional de Literatura en su país, en el 2004, Rodrigo Rey Rosa tiene bien ganado el hecho de ser el escritor guatemalteco más reconocido, después de Miguel Ángel Asturias y Augusto Monterroso. (Así él no quiera que sea de esa forma; así él prefiera el anonimato).

La historia de su país ha sido materia prima de su obra, con todo lo bueno y lo malo que le representa. Sus primeros textos, en efecto, están cargados de violencia, y él mismo ha explicado que eso era "lo que venía a la pluma".

Así era antes. Ahora, con Severina, Rey Rosa (53 años) explora otro camino en este oficio de escribir, que él ha descrito como "un esfuerzo gozoso". Con la misma concisión de lenguaje, con la misma precisión, casi parquedad, presenta una historia que él ha denominado como un delirio amoroso. Un delirio que provoca que el lector se vuelva cómplice, que resalte algunas de las frases en las que el librero delira, que quiera recorrer las páginas hasta conocer el desenlace. Qué mejor efecto puede crear un libro.

Severina

Rodrigo Rey Rosa, Ed. Alfaguara. $ 39.000

Su nueva novela es un delirio de amor que empieza en la imaginación. Al mismo tiempo, es un homenaje a los libros y a la lectura. El medio 'Der Spiegel' comparó su prosa "densa y precisa" con la de Paul Bowles, quien fue su amigo y mentor.

María Paulina Ortiz
Redacción EL TIEMPO