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'El budismo es una profunda filosofía de vida'

La mayoría de los devotos del Dalai Lama, en Colombia, antes comulgaban con el catolicismo.

En el budismo tibetano se habla de vidas sin principio, de múltiples reencarnaciones. Se habla de aprender a ser mejor persona, de que toda acción tiene una reacción. Vea algunas imágenes del templo budista en Bogotá.

Bajo premisas como estas, personas como Olga, Martha, Paola y Mauricio entran cada día a una pequeña casa ubicada en el norte de Bogotá, se quitan los zapatos y los gorros o sombreros que tengan, y se sientan en unos cojines rojos, dispuestos a meditar y a recibir alguna de las más de 84.000 enseñanzas que se calcula dejó el Buda, 600 años antes de Cristo.

La sala tiene piso de madera y las paredes están llenas de imágenes budistas. Varias fotos de "su santidad" -como le dicen al Dalái Lama, que es su líder espiritual- completan la escena.
Ellos, y la mayoría de quienes los acompañan, se acercaron al budismo tibetano después de profesar otros credos. Casi siempre, el catolicismo.

"En esta vida, llegué al budismo hace como cinco años. Yo venía de otra tradición religiosa, toda la vida había sido católica, como mi familia, pero a raíz de una fuerte pérdida empecé a buscar otras respuestas y ahora creo que por cuestiones del karma llegué aquí y ya no quise irme". La que habla es Paola Tibaduiza. Tiene 34 años.

Ella dice que el budismo ha sido determinante para su vida, pues le permite comprender mejor sus emociones afectivas y ha hecho que asuma sus acciones de otra manera. "Ahora, siempre busco beneficiar a los demás", asegura.

En realidad, el budismo tibetano, dicen quienes lo practican, más que una religión es una forma de darles sentido a las cosas. "Una filosofía de vida cargada de una profundidad enorme". La que habla ahora es Marta Ramírez, tiene 55 años y es la única del grupo que medita en una silla.

"Ahora vivo mucho más tranquila, creo que afecto menos a las otras personas, les hago menos daño. Yo traté de entender el asunto de las emociones, de la ira y el orgullo, por ejemplo, desde el punto de vista occidental, pero siempre fue muy difícil. Ahora es distinto", explica.

No hay un cálculo exacto de cuántos colombianos practican hoy el budismo. Sin embargo, el lama 'Tsultrim Tarchin', cuyo verdadero nombre es Robert Acosta y quien es líder del centro Karma Thegsum Chöling, ubicado en el barrio Chapinero Alto, de Bogotá, asegura que pueden ser más de 5.000; la mayoría de los cuales sigue el budismo tibetano, la variante más difundida en Occidente pero no la más numerosa del budismo en general.

En el Centro de Meditación Budista Yamantaka, por ejemplo, se concentran en estudiar las técnicas de meditación de uno de los cuatro linajes en los que está dividido el budismo tibetano: el Gelugpa. También hacen retiros de silencio, estudian la teoría del budismo y hasta tiene programas para niños.

"El reto, en cada meditación, es ver el agua y no distraerse con los peces", dice Olga Lucía Sierra (50 años). Cada sesión grupal puede durar unos 20 minutos. Después, cada uno decide cuándo y por cuánto tiempo meditar en su casa o lugar de trabajo. La idea es que se haga al menos una vez al día.

Con la meditación, los budistas tibetanos buscan desarrollar calma mental (shamata), sabiduría (vipasana) y un buen corazón basado en el amor, la compasión, la alegría y el equilibrio.

El Centro, según uno de sus creadores, se fundó hace más de dos décadas, cuando las bombas y la violencia eran el pan de cada día. Y todos los que lo visitan coinciden en una cosa: el budismo no es un dogma.

"Aquí todo se comprueba, no se trata de aceptar porque sí. El ejemplo más sencillo es que si hacemos meditación es porque la hemos ensayado y nos hemos dado cuenta de que funciona. No porque un maestro nos diga que debemos hacerla", concluye Eliane Barreto.
 
El budismo tibetano

El actual Dalái Lama (su nombre real es Tenzin Gyatso) nació en 1935 y, cuando tenía sólo 5 años, fue proclamado la XIII encarnación del primer líder espiritual de los budistas tibetanos en el mundo. Vive exiliado en la India, a donde llegó tras el fallido levantamiento contra China, en 1959. Hace poco, señaló que hay varias opciones para sustituirlo cuando llegue su muerte, incluida la elección por votación de un nuevo líder entre otros lamas. Y dijo que si se procede por el método tradicional de encontrar un niño que dé señales de ser la reencarnación, como ocurrió con él mismo, éste deberá haber nacido y ser iniciado en los ritos tibetanos fuera de China. Incluso, se cuenta, podría ser, por primera vez en la historia del budismo tibetano, una mujer. 
 

Laila Abu Shihab
Redactora de EL TIEMPO

Publicación
eltiempo.com
Sección
Educación
Fecha de publicación
24 de diciembre de 2011
Autor
LAILA ABU SHIHAB

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