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Testimonios de los abusos cometidos por los 'paras'

Testigos cuentan las agresiones y maltratos de los que fueron víctimas.

''Paras' violaron por tierras'  

"En la madrugada llegó un grupo de hombres y nos dijeron que teníamos 12 horas para irnos. Al no cumplir la orden, volvieron y me arrebataron a mi hija, la cual la violaron y le destrozaron la vida".

Este es uno de los cinco casos en los que la violencia contra la mujer estuvo asociado con el despojo de tierras en Magadalena.  El caso, registrado en Ciénaga es similar a otro relatado por una víctima en ese municipio, quien aseguró que 1999 los 'paras' la sacaron de la peor forma de sus tierras. 

"Para que saliéramos de Ciénga (1999) desaparecieron a mi esposo, maltrataron a mis hijos y me violaron", asegura uno de los testimonios recogidos por los investigadores.

Según el informe, la violación sexual se da en algunos casos como advertencia y ante la "no obediencia" se dan las acciones como castigo. 

'Jorge 40' no sólo iba tras la derrota de los frentes guerrilleros ubicados en la zona, sino también tras la tierra, sobre todo aquella que había sido asignada a campesinos por el Incora en los años ochenta y noventa", dice el informe. 

Según Memoria Histórica, varios de los testimonios también señalan que los paramilitares castigaban a las mujeres que se resistían a sus enamoramientos. "Imponen la pena en medio de mofas y risas, una actitud que le otorga un sentido aún más humillante al crimen", dice el documento. 

"Sucedió en Macondo, como venganza a que las mujeres nos resistíamos a los enamoramientos de los paramilitares. Fui atacada en una carretera y violada (...) Iba sola y me encontré con dos hombres con pasamontañas que me empujan (...) No retengo sino la risa y que uno le decía al otro: ¡quítate! ¡Quítate! que vengo yo ahora", dice el testimonio.

Giraldo incentivó la prostitución

La Unidad de Justicia y Paz documentó el caso de una menor de 13 años que asegura que fue inducida a la prostitución por el extraditado jefe paramilitar Hernán Giraldo. Ella relata el día que comenzó a trabajar para el 'Patrón de la Sierra' en una de sus fiestas.

"Eran como 10 mujeres, casi todas de mi edad, y 4 hombres, todos estaban tomando. Esa noche, mi primer cliente fue Giraldo. Luego de consumir una mezcla de perico, marihuana, coca y base, y tomar alcohol: nos fuimos (...) para una finca. Hernán consumió perico nada más. Desde ese día seguí consumiendo la droga. Esa noche estábamos los tres y empezamos a hacer locuras, tuvimos sexo los tres. Al día siguiente nos fuimos a bañar al río, después él me pagó 700 mil pesos y me devolví sola a Santa Marta".

Ante la fiscal Zeneida López, Hernán Giraldo aceptó nueve casos de violencia sexual. También ha reconocido la paternidad de 24 hijos. Según Memoria Histórica, la dificultad de reconstruir el caso de Giraldo radica en que sus hijos, que se reencaucharon en bandas criminales, siguen luchando por mantener el dominio de la región.

"En la comunidad aunque le temían porque imponía sus reglas y tenía un ejército personal, lo apreciaban porque ofrecía protección, orden y desarrollo para la comunidad".

Muchas menores de la zona fueron vendidas al ex jefe paramilitar. "Pasaba por las veredas y observaba a las niñas. Al encontrar alguna de su gusto, les decía a sus padres que se la 'cultivaran', que se la cuidaran y preservaran su belleza para que él pudiera disfrutarla a la hora de su primera relación sexual", dicen testimonios recogidos por investigadores.

Las mujeres rapadas de San Onofre

"seis años me cortaron el cuero cabelludo con una macheta. 'El Flaco' vivía en la casa del frente de nosotros. Golpeó puertas, a mi marido le dio disparos y a mí no me quitó el cabello sino que me quitó el cuero cabelludo; me iba a meter viva en un hueco".

Así comienza una de las historias más sangrientas ejecutadas por los paramilitares del bloque Héroes de Montes de María, bajo el mando de alias 'Cadena'. Él cometió toda clase de abusos contra las mujeres del corregimiento Rincón del Mar del municipio de San Onofre para reglamentar su conducta.

Esta declaración fue rendida por Sandra*, en el 2010 ante Justicia y Paz. En su relato, asegura que el 31 de octubre del 2004, tanto ella como su prima y otra vecina, fueron rapadas por los paramilitares de 'Cadena' como una forma de castigo.

Días antes de que les cortaran el cuero cabelludo, 'el Flaco' amarró a Sandra en su casa, en donde el hermano del paramilitar violó a su prima ante sus propios ojos.

"Si me vas a matar, mátame aquí porque yo para el cuarto no me voy a ir", dijo Sandra* cuando supo que también iba a ser abusada.

Después de huir de las torturas de los paramilitares, la víctima permaneció dos días en un hospital en donde le pusieron más de 50 puntos en la cabeza. A pesar de la gran herida, tan solo pudo estar tres días en el Centro Médico y no tuvo una buena recuperación porque la Policía de San Onofre le quitó los medicamentos por órdenes de 'Cadena'.

Las tres mujeres rapadas fueron señaladas por sus victimarios como infieles, chismosas, libertinas y viciosas. Según el testimonio de las víctimas, los paramilitares las cuestionaron porque su conducta era contraria a las reglas impuestas en San Onofre por el jefe paramilitar.

Sandra afirmó que mientras le quitaban el cuero cabelludo, 'el Flaco' la insultaba por no portarse "como era adecuado".

"Él me ofendía demasiado, me decía que yo era una hijueputa, que yo servía para cuidar a los hijos y no para andar en fiestas".

Las mujeres de la región debían restringirse al ámbito privado, a los hogares, criar a los hijos, cuidar la casa, ser disciplinadas y mostrarse respetuosas de la autoridad masculina y paramilitar. Si alguna no cumplía con estos requisitos, podía ser asesinada, violada y agredida física y psicológicamente.

Por las amenazas, Sandra* pasó años huyendo de los paramilitares en Cartagena, en donde estuvo encerrada durante un año completo por temor de que un día tocaran hasta su puerta para asesinarla.

Desde entonces, Sandra* sufre de adormecimiento y dolor encefálico, tiene pesadillas y no sale de su casa sin cubrir su cabeza rapada con una pañoleta.

(*Nombre cambiado)

Dos días de circo romano en San Onofre

En un ring construido en el corregimiento Alto de Julio, en San Onofre (Sucre), 16 homosexuales fueron obligados por paramilitares a pelear y a divertir como si fuera un "circo romano" a los asistentes.

Era mayo del 2003. Vestidos con batolas, pantalonetas y guantes profesionales de boxeo que a penas podían levantar, los jóvenes se sometieron al escarnio público con tal de no morir a manos de los 'paras' o convertise en desplazados.

Marco Tulio Pérez Guzmán, alias 'el Oso', segundo comandante del frente Canal del Dique, organizó el encuentro de boxeo para homenajear a su jefe, alias 'Cadena', desaparecido jefe del Bloque Montes de María.

La organización fue delegada por Pérez a un gay, amigo de los jefes paramilitares, quien reclutó a jóvenes homosexuales para enfrentarse a puños en la pelea. A sus subordinados les dio la orden de visitar cada casa de la región, para que obligaran a los pobladores de todos los corregimientos del municipio a comprar la boleta de 20 mil pesos y a asistir al evento.

Estos hechos fueron narrados por testigos, quienes en el año 2010 le contaron a un fiscal de Justicia y Paz cómo fue la pelea de boxeo: "me imagino que los comandantes querían agradarle al jefe.

Le hicieron una fiesta muy sorpresa, invitaron a una cantidad de personas. Todos debíamos ir y fuimos. Allá hicieron una fiesta enorme. Colocaron un ring pero todas las personas que boxeaban eran homsexuales. Ellos tuvieron que ir. No sé si por voluntad o si fue a la fuerza, pero de que fueron, fueron".

Así fue como el 10 de mayo del 2003, en una playa del corregimiento Alto de Julio, los gays de San Onofre y algunas mujeres de la región fueron subidos a un ring para someterse a la burla de los hombres armados y de los mismos vecinos de la zona. "Poner a boxear a unas personas que son gays, eso fue una parodia para todos, todo el mundo se reía, parecía el circo romano", cuenta un testigo del evento.

Aunque alias 'Cadena' no asistió al homenaje realizado por sus subalternos, los inexpertos boxeadores improvisaron golpes y cachetadas durante dos días y en un total de 14 peleas, para no dañar el regocijo de 'el Oso' ni enfurecer a sus hombres. Uno de los homosexuales fue asesinado por los 'paras' meses después del evento; otros se desplazaron de la zona para no tener que volver a someterse a esas humillaciones y unos pocos decidieron armarse de valor y reconstruir sus vidas en San Onofre, el pueblo reconocido por ser la cuna de tres campeones mundiales de boxeo y por la infamia de los paramilitares.

El reinado de 'El Oso'

Dos meses antes de las fiestas de Semana Santa del 2003, 'el Oso' obligó a los líderes y docentes de los colegios rurales de San Onofre a asistir a una reunión. Allí les comunicó que quería "integrar a las comunidades del norte del Sucre" en un reinado y que por lo tanto, debían llevarle a 17 niñas con "buen cuerpo y buena cara" para que participaran del evento.

El reinado no estaría dentro de los crímenes que investiga la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, de no ser porque en el año 2008 se conoció que 'el Oso' no solo se encargó de organizar el certamen para controlar a su antojo a los habitantes de San Onofre, también se comprobó que el ex jefe 'para' violó a las candidatas.

Un total de 17 menores, cuyas edades oscilaban entre los 13 y 17 años, fueron forzadas a pararse en la tarima y a desfilar en vestido de baño y de gala para el jurado, conformado por políticos de San Onofre y paramilitares. Las que no asistieron se tuvieron que desplazar. Hasta la fecha, a la Fiscalía han llegado tres de las niñas, que aseguraron que sí fueron violadas.

Para la comunidad, el caso todavía es una incertidumbre ya que se cree que todas las reinas fueron abusadas y se hizo un pacto de silencio en el que participaron las familias de las menores.

La pesadilla de las jóvenes comenzó la tercera semana de abril del 2003. Para las fiestas 'el Oso' obligó a los habitantes de la región a organizar el reinado, a preparar carrozas para los desfiles y a comprar las entradas que costaban entre 10 y 50 mil pesos. "'El Oso' dijo que teníamos que hacerlo, y que ¡ay! de quien no asistiera", le aseguró un docente a un fiscal en el 2010.

Para la premiación y la fiesta, las familias más pudientes de San Onofre fueron forzadas a donar tres de sus mejores novillos o a pagar 400 mil pesos por cada cabeza de ganado que tuvieran en sus tierras.

En el reinado los paramilitares contrataron a prestantes modelos cartageneras y antioqueñas que se encargaron de preparar a las candidatas y a reconocidos cantantes de vallenato de la región que amenizaron el evento.

La ganadora fue una niña de 14 años, de las preferidas de 'el Oso', premiada con un novillo de los que había sido robado por los 'paras'. Después de la premiación, el jefe paramilitar tumbó la cerca de una casa del pueblo, en donde trasladó la fiesta. "Ellos eran los dueños de las fiestas, el pueblo no se ganaba un peso porque ellos eran los que se adueñaban de todo", le contó un líder comunitario a Justicia y Paz.

La historia del reinado de 'el Oso' dio un giro cuando los habitantes decidieron salir de su silencio y contaron que en medio del evento el jefe paramilitar obligó a las menores "a reunirse a solas con él" sin compañía de sus familiares.

REDACCIÓN JUSTICIA

Publicación
eltiempo.com
Sección
Fecha de publicación
17 de noviembre de 2011
Autor
REDACCIÓN JUSTICIA

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