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Con nuevo Mindefensa comienza giro de 180 grados en estrategia militar

Salida de Rodrigo Rivera marca final del ciclo de la llamada Política de Seguridad Democrática.

Con nuevo Mindefensa comienza giro de 180 grados en estrategia militar

Sorprendidos. Así quedaron los funcionarios más cercanos a Rodrigo Rivera, cuando ayer miércoles en la mañana, diez minutos antes de empezar la rueda de prensa sobre el balance de su primer año de gestión, les contó que al final leería su carta de renuncia como Ministro de Defensa.

Poco después, el presidente Juan Manuel Santos agradecía a Rivera y anunciaba como su reemplazo a Juan Carlos Pinzón, hasta ayer su secretario privado y quien ha trabajado con él desde el Ministerio de Hacienda.

De Rivera, Santos dijo: "Es una persona íntegra, honesta, con carácter", que actuó con "responsabilidad, devoción y entrega total". A Pinzón lo presentó diciendo: "Tal vez no existe una persona más preparada y más capacitada para asumir el Ministerio de Defensa en este momento".

La salida de Rivera de esta cartera, que se daba como un hecho para noviembre, cuando cambiaría también la cúpula militar, se precipitó luego de la creciente percepción de la opinión pública de inseguridad en el país. De hecho, su relevo por Pinzón, uno de los hombres más cercanos a Santos, se da en el momento justo en que arranca la nueva estrategia militar.

El comienzo de esta, llamada Política Integral de Seguridad y Defensa para la Prosperidad, estaba programado para iniciarse hoy, primero de septiembre, con Rivera a bordo.

Sin embargo, las presiones de los últimos días, a las que se sumó la confrontación del ministro saliente con la gobernadora de Córdoba, Martha Sáenz, por la inseguridad que vive el departamento a causa de las bandas criminales, llevaron a cerrar el ciclo de Rivera, y también el de la llamada Política de Seguridad Democrática.

Si bien es cierto que se mantendrán como cimientos las políticas de seguridad del ex presidente Álvaro Uribe, la estrategia militar dará un giro de 180 grados: las operaciones serán ejecutadas por grupos especiales, con objetivos específicos en zonas particulares. Hasta ahora era ofensivas contra estructuras completas de guerrilleros o delincuentes en cabeza de comandos conjuntos, es decir, la agrupación de varias brigadas.

En términos de organización militar, los comandos conjuntos, que generaron opiniones encontradas sobre su efectividad, dejarán de ser operativos y serán administrativos.

Las ofensivas en terreno estarán en cabeza de unidades más pequeñas -Fuerzas de Tarea de Acción Conjunta- , dirigidas por el Ejército, pero con componentes de la Infantería de Marina y de la Fuerza Aérea.

Es decir, se mantienen las operaciones conjuntas, pero para áreas focalizadas de concentración de guerrilleros, bandas criminales, y narcotráfico. Las fuerzas especiales no tendrán límite jurisdiccional, serán móviles y regresarán a su base cuando cumplan el propósito para el que fueron organizadas.

"Los comandos conjuntos fueron creados para la guerra de movimientos que plantearon las Farc. Las Fuerzas de Tarea son creadas para la guerra de guerrillas a la que volvió el grupo subversivo", le indicó a EL TIEMPO un general del Ejército.

Cambios en cúpula militar

Como la estrategia militar está clara, lo que le queda pendiente a Pinzón es el cambio de cúpula militar.

Pese al trabajo del hoy comandante de las Fuerzas Militares, almirante Édgar Cely, su salida se da como un hecho desde la "operación tortuga" que le montaron mayores y coroneles del Ejército en el campo de batalla.

El almirante Cely estaba ayer en Chile, pero una vez llegue habrá una reunión del nuevo Ministro de Defensa con toda la cúpula.

En todo caso, los cambios solo se concretarían en noviembre, cuando hayan pasado las elecciones regionales.

Los retos del Mindefensa

1. Capturar a 'Alfonso Cano'

Consolidar la operación contra el jefe de las Farc, quien desde julio es buscado por 5.000 hombres en límites de Cauca, Tolima y Huila. También tendrá que desarrollar la nueva estrategia contra la guerrilla.

2. Conjurar a las bandas criminales

Detener el creciente poder de las bandas criminales, que, con el dinero del narcotráfico, han aumentado la presencia en diferentes zonas del país y generado percepción de inseguridad.

3. Garantizar la seguridad electoral

Garantizar la seguridad de los candidatos y las votaciones. Según la Misión de Observación Electoral, hay riesgo de fraude en 544 municipios y, en otros 447, grupos ilegales amenazan el proceso.

4. Recuperar la seguridad ciudadana

Recuperar la percepción de seguridad, que se ha venido deteriorando, y consolidar los planes de crecimiento de la Policía y la realización de mayores acciones contra delitos como la extorsión.

Pinzón, un técnico con alma de militar

A pesar de que es exigente, al nuevo ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, es difícil verlo de mal genio, según las personas que han trabajado junto a él.

A sus 38 años, ha ocupado varios cargos directivos: en la Federación Nacional de Cafeteros, Asobancaria, Citibank, el Ministerio de Hacienda y el Banco Mundial.

Y aunque es bisnieto de un héroe de la guerra del Perú e hijo del coronel Rafael Pinzón, que fue director de la Escuela de Ingenieros Militares, se inclinó por la administración de empresas y la economía.

En todo caso, a la hora de poner orden, porque ya la conocieron como viceministro de Defensa, tiene el carácter suficiente para 'jalarles las orejas' a los militares, si cree que están equivocados. Ellos lo aprecian y lo respetan.

Pinzón es un apasionado por la estrategia militar y la geoestrategia. La primera vez que sonó para ministro fue cuando Santos, entonces jefe de la cartera de Defensa, renunció para iniciar su campaña presidencial. Aunque Pinzón es considerado un funcionario técnico, también tiene buena aceptación en el Congreso.

Tiene títulos en relaciones internacionales y estudios estratégicos, de la Universidad Johns Hopkins, y en política científica y tecnológica, de la Universidad de Harvard.


El que desde ayer se convirtió en el Ministro de Defensa más joven de la historia del país es, además, un deportista consumado. Se levanta todos los días en la madrugada a trotar y lee durante 40 minutos antes de salir para la oficina.

Expectativa por jefatura de las Fuerzas Militares

La llegada de Juan Carlos Pinzón al Ministerio de Defensa podría implicar, además del cambio de estrategia operacional, un cambio en el tipo de comandante elegido para las Fuerzas Militares.

Los roces que se vivieron en el comando de las Fuerzas Militares, entre Ejército y Armada, no se apaciguaron en abril con la salida del general Gustavo Matamoros, quien era el segundo del almirante Édgar Cely. Por el contrario, pese a que ha sido desmentido, entre los comandantes de batallones se aumentó la inconformidad porque un marino fuera su jefe.

Entonces, la salida de Matamoros era una oportunidad para que la Armada demostrara que tenía igual conocimiento de operaciones militares terrestres, como el Ejército.

Lo cierto es que los oficiales no lo aceptaron y se sigue hablando de una "operación tortuga". Este diario confirmó con 12 de ellos que en sus jurisdicciones sí existía una apatía para ejecutar las órdenes del comando de las FF. MM.

El cambio es necesario y urgente, dicen los analistas, y más si se tienen en cuenta algunas desavenencias entre las diferentes fuerzas. Pero, ad portas de unas elecciones, no convendría hacer el cambio ahora.

Un almirante controversial

El almirante Édgar Cely, pese a su hoja de vida, ha tenido el rechazo de los hombres del Ejército, que lo ven como un marino y no como soldado.

General de la FAC, amigo de la Policía

El general Julio Alberto González ha sido criticado internamente por preferir las operaciones con la Policía y no con la inteligencia de Ejército.

Clave en la Inteligencia

El almirante Álvaro Echandía, jefe de la Armada, es un experimentado hombre de Inteligencia, pero se le critica su poca empatía con la Policía.

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