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Vicepresidente, al frente de investigacion del asesinato del grafitero

Angelino Garzón se puso al frente de la investigación por la muerte del joven Diego Becerra.

Angelino Garzón, vicepresidente de la República, anunció que pondrá a disposición su equipo de seguridad para que busque a los testigos que puedan esclarecer este hecho.

Comandante de Polícía de Bogotá da versión sobre muerte del grafitero

"El policía saca el arma, hace un disparo y ve que la persona cae, de inmediato la reacción del policía fue auxiliar a esta persona", afirmó el general Francisco Patiño en declaraciones a 'La W radio'.

"Solicitamos por transparencia, por claridad en este procedimiento, que la investigación la asuma el CTI de la Fiscalía General de la Nación".

"Estamos respondiendo, dando la cara ante este hecho que ocurrió, y estamos pendientes de apoyar a las autoridades judiciales en toda la información que se requiera", concluyó el comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá.

Los hechos ocurrieron la noche del viernes 19 de agosto, cuando Diego Felipe Becerra se encontraba con tres amigos en la Avenida Boyacá con calle 116 pintando grafitis

Desde hacía varios meses había decidido llenar la mayoría de los murales del barrio Pontevedra con tres símbolos: el Gato Félix, una mano que representa las consignas de paz y amor y su firma personal: 'Tripido'.

Pero a las 10:45  de la noche, según el reporte que recibieron sus padres de quienes lo acompañaban en ese momento, un grupo de agentes de la policía se acercó al lugar e indagó a los jóvenes, quienes, asustados,  corrieron en una reacción inesperada y, quizás equivocada. "No estamos haciendo nada", alcanzó a gritar Diego Felipe y al dar la espalda, para abandonar el lugar, recibió dos disparos por la espalda.

"Él alcanzó a decirle a uno de sus amigos que llamara a su mamá y le avisara que le habían disparado", dice su padre, pero después fue llevado por los mismos policías a la Clínica Shaio, cerca del lugar de los hechos, donde llegó sin signos vitales. Diego Felipe murió cuando le faltaban 11 días para cumplir 17 años y tres meses de estudio para culminar su bachillerato e iniciar sus estudios de producción musical.

Su padrastro, Gustavo Arley Trejos, se despertó tan pronto recibió el llamado de alarma de uno de los amigos de Diego Felipe y salió de su apartamento, en la calle 152 con Boyacá, hasta el lugar de los hechos, en un recorrido que, dice, le tomó 20 minutos. En ese sitio, dijo encontrar a dos coroneles y dos mayores que trataban de aleccionar a un agente de la Policía sobre la declaración que debía dar. "Escuché decir que debía ser consistente en lo que dijera" (Nueve de cada diez homicidios en Bogotá son causados por riñas).

Los oficiales se percataron de su presencia y le preguntaron si él hacía parte del Cuerpo Técnico de Investigaciones (CTI) de la Fiscalía y al no recibir una respuesta satisfactoria, se apartaron del lugar con recelo. Tras algunas preguntas, Trejos se enteró de que su muchacho había sido llevado a la Clínica Shaio.

Antes de dirigirse a ese lugar, Trejos recogió a uno de los muchachos que presenció la escena y  luego se sorprendió de que el adolescente pudo identificar al agente de la Policía que, según ellos, descargó dos disparos de su arma de dotación oficial en la espalda, entre una docena de uniformados que en ese momento se encontraban en ese sitio y luego tomaron, por precaución, los números de algunas placas de los agentes.

Indignado y adolorido por la muerte de su hijo, Trejos y su esposa: Liliana Lizarazo, decidieron pedir una investigación ante la Fiscalía General de la Nación, diligencia que les tomó todo el sábado, y denunciar lo que para ellos es un asesinato de un joven a manos de un policía el domingo, en una entrevista que concedieron al canal de noticias de RCN.

El hecho fue la apertura informativa del telenoticiero en la emisión de las 7 de la noche. Los editores y productores del informativo se cuidaron de preguntar en la Policía Metropolitana de Bogotá su versión sobre estos hechos. La institución, según versión de RCN, dijo que Diego Felipe murió en una operación porque se encontraba vinculado con el atraco de una buseta y que pronto se expediría un comunicado oficial sobre el hecho.

Al conocer la versión de la Policía Metropolitana, difundida en ese informativo, los padres de Diego Felipe se pusieron en contacto con la redacción de ELTIEMPO.COM para relatar estos hechos y dejar sobre la mesa tres interrogantes que deberán responder las autoridades durante el desarrollo de esta investigación:

Primero, si la versión del atraco a la buseta es cierta, ¿por qué el joven que identificó al policía que disparó contra Diego Felipe no fue detenido cuando reapareció en la clínica Shaio? ¿No era el deber de los uniformados el judicializarlo bajo las normas del sistema penal juvenil que se creó con la Ley de Infancia?

El segundo interrogante que formulan sus padres es ¿dónde está la buseta, el conductor y la veintena de pasajeros que puedan atestiguar que Diego Felipe y sus amigos se subieron a un vehículo e intimidaron a un grupo de personas?

Y la tercera pregunta es: ¿representaba Diego Felipe un peligro o amenaza para la sociedad o para los agentes que llegaron a la avenida Boyacá con calle 116 como para recibir dos disparos por la espalda? El mismo interrogante les sirve a sus padres para afirmar que el ingreso de los proyectiles en su cuerpo da a entender que no hubo combate entre los adolescentes y los uniformados y que, al parecer, se le aplicó la conocida ley de fugas.

Ahora, por supuesto, faltan las respuestas de la Policía y su versión detallada de estos hechos.

Gustavo Arley Trejos recuerda que en la clínica Shaio se quedó el maletín de su hijo, lleno de tarros de pinturas y que tanto en el barrio Pontevedra, donde habitó durante muchos años antes de mudarse a la Colina, están varios gatos Félix, manos con el símbolo de paz y amor, y su infaltable firma. Es la misma decoración que tiene su cuarto.

Trejos desmiente, además, que su hijo haya estado armado, pues la Policía asegura que en la escena apareció un arma no oficial con la que se buscaría sustentar la tesis del atraco de una buseta. "Ellos, los policías, están contratados para proteger a la sociedad y no para agredirnos", dice indignado.

Hoy, a las 11 de la mañana, en la iglesia San Juan de Ávila, fue el sepelio de Diego Felipe. Después de su entierro a la justicia le queda el papel de dictaminar quién tiene la razón: si sus padres, quienes creen que es un asesinato; o si la Policía que en una versión preliminar habló de un atraco a un vehículo de transporte público.

Amigos del joven de 16 años asesinado por un policía tienen planeado organizar una marcha de protesta el próximo sábado. El evento será a las 10 de la mañana, saldrá del puente vehicular de la calle 116 con avenida Boyacá e irá hasta el sector de Usaquén.

JOSÉ ANTONIO SÁNCHEZ
SUBEDITOR ELTIEMPO.COM

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
22 de agosto de 2011
Autor
JOSÉ ANTONIO SÁNCHEZ

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