Cada día, 140 mujeres son agredidas por sus parejas en Colombia

Cada día, 140 mujeres son agredidas por sus parejas en Colombia

El año pasado, según el informe Forensis, 51.182 mujeres fueron víctimas de 'violencia de pareja'.

Cada día, 140 mujeres son agredidas por sus parejas en Colombia
14 de agosto de 2011, 01:31 am

"Mi marido me pegaba lo normal". Esa fue la respuesta que recibió hace un mes uno de los legistas de Medicina Legal de una mujer que llegó con un brazo roto. Le había preguntado por qué no lo había denunciado antes, pues tenía secuelas de malos tratos anteriores.

Víctor Pinzón, uno de esos médicos, cuenta que ha tenido que atender a la misma mujer golpeada por el mismo agresor quince veces.

El año pasado, según el informe Forensis, 51.182 mujeres fueron víctimas de 'violencia de pareja'. Eso quiere decir que cada 10 minutos hay una agresión tan grave que obliga a un examen de lesiones personales en Medicina Legal. Son 140 casos diarios.

La pasividad de las víctimas de esa conducta -que esta semana estuvo en la mira de todo el país por el escándalo del 'Bolillo' Gómez, pero que afecta a miles de mujeres- contribuye en la formación de otro lastre social: la impunidad.

En lo que va del año, las autoridades de Bogotá han recibido más de siete mil denuncias de mujeres maltratadas. Pero en el mismo lapso apenas se han dictado 23 condenas. La mayoría de mujeres no solo espera a que los ataques se repitan una y otra vez antes de denunciar, sino que suelen desistir apenas iniciado el proceso.

Eso fue lo que pasó en uno de los casos más sonados: el de Lizeth Ochoa y su marido, Alberto Dangond, quien la golpeó brutalmente en el parqueadero del Country Club de Barranquilla en un arranque de celos.

Más de la mitad de los casos se queda en la impunidad porque ellas simplemente no buscan que haya justicia. "Cuando se dan cuenta que sus compañeros pueden terminar presos, empiezan a decir que en realidad el hecho no fue tan grave. Sin la querella no podemos hacer nada", dice una fiscal.

De hecho, en una de las pocas condenas, el juez 27 de Bogotá se negó a aceptar la petición de una mujer para absolver a su ex pareja, que la pateó, la hirió con arma blanca e impidió durante treinta minutos que la Policía la auxiliara. La víctima y el agresor, Fernando Lucumí, no volvieron a las audiencias, pero con el testimonio de los policías que atendieron el caso, el juez dictó una condena de seis años de prisión.

Los responsables de atender esas emergencias en el Centro de Atención de Violencia Intrafamiliar de la Fiscalía (Cavif) cuentan que muchas de las que desisten, vuelven a aparecer después, con nuevos golpes. "Llegan con vergüenza. Más que cárcel para el agresor, lo que quieren es que un tercero evite que las golpizas sigan", dice otra fiscal.

363 en refugios

Magali, una de las víctimas, empezó su calvario al quedar embarazada del primero de los tres hijos que tuvo con su pareja. "De siete días que tiene la semana, me pegaba seis, pero yo nunca sabía por qué", dice la joven, que hoy vive en una de las Casas Refugio de la Secretaría de Gobierno de Bogotá. Fueron cuatro años de golpes e insultos que aguantó "por los hijos". El día en que su compañero intentó apuñalarla, lo abandonó.

La subdirectora de Familia de la Secretaría de Integración Social, Maritza Mosquera, dice que hasta esos sitios protegidos llegan los agresores a buscarlas. A 78 hombres se les ha prohibido estar cerca de los sitios de trabajo o residencia de sus parejas este año.

Hay alerta porque, según la Fiscalía y Medicina Legal, muchas de esas agresiones son cometidas por miembros de la Fuerza Pública. "Las golpean en la cabeza y en la parte baja de las costillas o las pisan, donde creen que no dejan huella", dice un médico.

Los centros de atención a mujeres se congestionan durante las fiestas de Navidad y Fin de año y los días del Padre y de la Madre. Y, como pasó en el caso del 'Bolillo', el alcohol está presente en el 80 por ciento de las agresiones.

Maltrato, antesala del asesinato

El año pasado 125 mujeres fueron asesinadas por su pareja. Según los expertos, estos hechos trágicos pueden iniciar con un maltrato verbal y van subiendo de tono hasta llegar a la agresión con armas.

La sicóloga Ángela Ávila, de la Casa Refugio de Palermo, dice que las víctimas no denuncian por miedo a perder su estabilidad económica, y sólo cuando se ven en riesgo de muerte buscan ayuda.

Muchas veces son los vecinos los que llaman al 123, dice el coronel de la Policía Luis Salazar, quien agrega que cuando van a atender la agresión, algunas mujeres rechazan la ayuda de la autoridad.

REDACCIÓN JUSTICIA