NARCOTRÁFICO, EL COSTO REAL DE LA LUCHA

NARCOTRÁFICO, EL COSTO REAL DE LA LUCHA

Este artículo consiste en un breve análisis sobre algunos aspectos fundamentales de la lucha contra el narcotráfico tanto en Colombia como en los Estados Unidos. Me anticipo a señalar, que este tema no puede tratarse coyunturalmente y que Colombia tiene la obligación de convocar una instancia internacional para establecer puntos de partida con metas y compromisos concretos de todos los países afectados por este flagelo.

7 de septiembre de 1997, 05:00 am

Es precisamente sobre esos puntos de partida que creo se debe iniciar el diálogo. No con discursos ni inculpaciones. Veamos cual sería la propuesta de puntos de partida : a. Análisis presupuestal EE.UU. En 1981, los EE.UU contaron con un presupuesto equivalente a US$1 billón de dólares solamente para el gobierno federal. En 1996, dicha suma se incrementó a US$16 billones. (Se estima que incluyendo presupuestos estatales y privados la suma total puede ascender a US$ 290 billones de dólares).

Según el Director de la Oficina Nacional Para Control de Drogas, General Barry McCaffrey, hasta 1997, del presupuesto anual, solo US$3 billones se dedican a tratamiento. Un 55% se dedica a aplicación de justicia y prisiones en Colombia. Según algunos estudiosos de la materia, las estadísticas sobre el costo real de la lucha contra las drogas en Colombia son bastante incipientes.

De acuerdo con un reciente artículo, el cual se ha enviado para publicación a la revista Coloquio, de la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE), preparado por Andrés López Restrepo , la única entidad que ha intentado reunir las cifras correspondientes es la DNE. Según se informa, algunas entidades han reportado información. Sin embargo, señala López que ... la Dirección Nacional de Estupefacientes no ha examinado con ojo crítico tales cifras y cualquier examen superficial revela que tales cifras no aguantan una mínima prueba de consistencia .

Para efectos de los cálculos que realiza López Restrepo, todo el presupuesto de las entidades que tienen a su cargo, con exclusividad de funciones, la lucha contra el narcotráfico, se considera parte del gasto relacionado con la lucha antidrogas. Dichas entidades son principalmente en el orden nacional, la Dirección Nacional de Estupefacientes, Policía Antinarcoticos, Plan Nacional de Desarrollo Alternativo, Plante y, el Fondo Nacional de Estupefacientes del Ministerio de Salud.

En cuanto a la Policía Antinarcóticos, el aporte de los EE.UU cubre casi la totalidad de los gastos generales de la entidad con excepción de los servicios personales, tales como nóminas, honorarios, prestaciones sociales, etc. 1994 es el único año en el cual se discrimina con claridad los gastos con presupuesto de origen nacional e internacional. En ese año, del total de gastos de la entidad, el 45.8% fue suministrado por los EE.UU. Para efectos del análisis se tomaron los gastos totales de la Policía Antinarcóticos, incluyendo los recursos de cooperación internacional.

En lo que refiere a los rubros destinados a construir prisiones de alta seguridad que no solo albergan narcotraficantes, se ha supuesto que todo el costo esta relacionado con la lucha contra las drogas, dada la dificultad de realizar una asignación entre presos narcotraficantes y presos de otros delitos.

Existen otros gastos realizados por algunos Ministerios, Departamentos Administrativos y otras entidades de las ramas del poder público los cuales son difíciles de identificar como directamente relacionados con la lucha antidrogas.

De acuerdo con el estudio mencionado, y solo teniendo en cuenta cifras totales del presupuesto nacional, entre 1978 y 1989, el nivel de gasto se mantuvo permanente. En 1990 el gasto se duplicó. En 1992, la cifra se sitúa en $86,8 mientras que en 1993, la suma ascendió a $142,2 mil millones. Es extraño, pero tal y como lo anota López, entre 1994 y 1995, supuestamente, el gasto en la estrategia de control y represión, (erradicación de cultivos, destrucción de infraestructura, control de sistemas de distribución, persecución de ganancias ilícitas, liquidación de carteles y represión de actividades criminales conexas al narcotráfico) pasó de $91,7 a $616,7mil millones, (US$616 millones).

Señala López, que lo anterior parece deberse a puro malabarismo estadístico . Finalmente, las cifras asignadas para prevención y rehabilitación (tratamiento) del consumo, solo alcanzaron en 1996 a un insignificante 0.6% del total del gasto.

Para 1996, encontré una cifra reportada por el gobierno colombiano en un documento que se distribuyó a los funcionarios americanos a comienzos de 1997, el cual comentaremos a final del presente artículo. En dicho documento, se menciona para 1996 una cifra equivalente a US$1.3 billones, un significativo incremento comparado con 1995, en cuyo año se reporta un valor total de US$ 900 millones.

Esta última cifra cifra no coincide con la presentada por López. Creo que es imperante que el gobierno nos aclare las mismas, así como los factores de conversión de pesos a dólares y nos presente una clara ejecución presupuestal.

b. Efectividad del gasto Consumo EE.UU. No me voy a detener en piruetas estadísticas sobre el consumo en los Estados Unidos. Si es cierto que en términos globales los niveles de consumo han bajado. Por ejemplo, mientras que en 1979 había 25.4 millones de consumidores habituales, en 1995 la cifra se redujo a 12.8. En 1985, 5.7 millones de americanos consumían cocaína mensualmente. Esta cifra bajó en un 74% en 1995 a un total de 1.5 millones de personas. Sin embargo, lo que resulta escandalosamente preocupante es el incremento del uso de drogas entre jóvenes de octavo a duodécimo grado.

Según el propio Presidente Clinton, el consumo entre jóvenes de 13 a 15 años, aumento en los últimos años en un 150%. En lo que a mi concierne, esta situación descalifica cualquier logro de reducción del consumo entre adultos. En conclusión, la estrategia aplicada hasta 1997 se puede cuestionar severamente.

Me pregunto porque el gobierno de Colombia no ha presentado un reclamo oficial de esta situación al gobierno de los Estados Unidos. Por reclamo oficial no me refiero a un sartal de improperios cargados de emoción en plazas de pueblos recónditos a lo largo del territorio nacional. Como ya he mencionado, el Presidente Samper en comunicación fechada Julio 15 de 1994 y dirigida al Senador Mitchell, líder del partido mayoritario, señalaba que el gobierno de Colombia urgiría al Congreso de Estados Unidos para establecer metas obligatorias en la reducción del consumo de drogas en su país, así como para destinar recursos necesarios para alcanzarlas. No tengo conocimiento de que el gobierno haya ejecutado oficialmente dicha solicitud.

Inclusive, estoy segura que si los funcionarios del gobierno que tienen que ver con la lucha contra las drogas actuaran en forma menos defensiva, podrían también reclamar porque la metas establecidas en 1989, por William Bennett, primer Director de la Oficina Nacional para el Control de la Droga, no se cumplieron. Las metas señalaban una reducción del consumo en un 50% en el año 2,000. Difícil sino imposible, el cumplimiento de esta meta, si se tienen en cuenta los incrementos porcentuales mencionados anteriormente.

Finalmente, solo quiero destacar y reconocer que las autoridades americanas si cuentan con un permanente monitoreo de las cifras de consumo. Existen varias entidades que tienen esta labor a su cargo. Un ejemplo interesante que he venido consultando vía Internet es el Pulse Check un reporte de la Oficina Nacional Para el Control de la Droga.

Colombia Nuevamente, afrontamos una situación de pobreza de cifras. El reciente estudio sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas en Colombia, realizado en 1996 por el Centro de Estudios e Información en Salud de la Fundación Santa Fe de Bogotá, y contratado por la Dirección Nacional de Estupefacientes, es prácticamente el único elemento de juicio con el contamos hoy día para el análisis del consumo en nuestro país.

No tenemos un esquema de monitoreo permanente como si se tiene en los EE.UU. Tal y como lo señala el propio estudio, solo se pueden hacer comparaciones con otro estudio realizado en 1992. Las conclusiones mas sobresalientes demuestran un incremento en el consumo entre 1992 y 1996. El consumo en el último año es del doble.

Las diferencias se deben básicamente a incremento en el consumo por parte de las mujeres, aumento en el grupo de 12 a 17 años y aumento en el grupo que esta buscando trabajo. Se estima en 117.453 el número de nuevos consumidores de alguna droga ilegal. En su gran mayoría corresponden al grupo de edad de 12 a 17 años. De esta manera, vemos que en Colombia también tenemos un grave problema de consumo de droga entre nuestros menores.

Lo que ocurre es que a diferencia de los EE.UU, nosotros hemos concentrado nuestra lucha en estrategias contra la producción y distribución, lo que explica lo que podríamos llamar desantención en la acciones de tratamiento y prevención.

c. Interdicción y Erradicación de la Producción No pueden imaginar los lectores la cantidad de información que existe al respecto. Tanto los gobiernos de los EE.UU como de Colombia cuentan con todo tipo de cifras sobre arrestos, interdicciones, erradicación, destrucción de laboratorios, etc.

Sin embargo, y sin ánimo de desacreditar los valiosos esfuerzos que han adelantado las autoridades de ambos países, no me parece que la presentación de dichas cifras tenga un aporte significativo para el presente artículo.

Es permanente el cuestionamiento por parte de las autoridades de ambos países sobre las mismas. A pesar de lo anterior, y reiterando que se han alcanzado logros importantes en materia de interdicción y control, si creo que es fundamental conocer los resultados de la importante investigación financiada por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), cuya publicación estuvo a cargo de la DNE.

Las investigaciones fueron realizadas por Francisco Thoumi, Sergio Uribe, Ricardo Rocha, Alejandro Reyes, Edgar Alfredo Garzón, Andres Lopez, Juan Gabriel Tokatlian y Manuel Hernandez. A continuación enunciamos algunas de las mas importantes conclusiones : Según Sergio Uribe, en 1995 Colombia tenía mas de 100,000 hectáreas dedicadas a cultivos ilícitos contra 65,000 de las estimaciones oficiales.

También sorprendieron los índices de productividad en el caso de la coca producida en Colombia. Esta cifra al igual que la mayoría ha sido subestimada. Por su parte, la investigación de Ricardo Rocha, sobre la estructura y macroeconomía de las drogas ilegales, reitera que la economía colombiana es significativamente vulnerable a los flujos ilegales de capital.

El ensayo de Alejandro Reyes concluye que la industria ilegal ha lavado dineros mediante la adquisición de tierras y la ganadería extensiva principalmente. Edgar Alfredo Garzón presenta algunas reflexiones sobre la legislación antidrogas que incluye el Estatuto Anticorrupción de 1995 y el Estatuto Antidrogas 1986.

Las cifras sobre costos para el gobierno colombiano en relación con la lucha antidrogas fueron presentadas arriba de acuerdo con un artículo que esta en proceso de publicación y cuyo autor es Andrés López Restrepo. El libro cuenta con un capítulo que recoge y explica en forma detallada algunas de las cifras mencionadas anteriormente.

El trabajo de Tokatlian tiene que ver con las políticas antidrogas de la administración Gaviria y las relaciones colombo-americanas. Finalmente, el capítulo de Hernández recoge los testimonios de siete participantes directos o indirectos en la industria de las drogas.

Considero que la lectura del libro Drogas Ilícitas en Colombia debe ser tarea obligada para todos los colombianos. Suena exagerado, pero solo con el claro conocimiento de la magnitud del problema, encontraremos el decisivo y necesitado apoyo de la sociedad civil para erradicar el flagelo.

La lectura de un libro como este tiene como directa consecuencia el correcto entendimiento del concepto de soberanía nacional, el cual no puede ser otro que defender y proteger al estado colombiano de todos los males lo afectan negativamente. El gobierno nacional y los aspirantes a la Presidencia de la República cuentan con una excelente herramienta de trabajo para diseñar su estrategia antidrogas.

d. Estrategias Futuras EE.UU El zar antidrogas, General Barry McCaffrey rindió testimonio ante un Comité del Senado el pasado 23 de Julio de 1997, con el objeto de buscar apoyo del Congreso de EE.UU, en relación con la estrategia antidrogas de la Oficina Nacional Para el Control de la Droga, la cual de acuerdo con directrices del Presidente Clinton, se pretende implementar a partir de 1997.

Es importante destacar el reconocimiento del General, en relación con el grave problema de consumo interno así como los serios costos sociales relacionados con el mismo. La cifra que suministra es escalofriante. US$67 billones por año. La estrategia, bastante consolidada, describe con claridad las funciones de la Oficina a su cargo. La estrategia para 1997 incluye 5 metas específicas y 32 objetivos concretos. Las metas son las siguientes : Educar a la juventud americana en contra del uso de drogas y alcohol.

Reducir la violencia y los crímenes relacionados con drogas. Reducir los costos sociales relacionados con el uso de drogas ilícitas.

Proteger las fronteras de los EE.UU de la amenaza de la droga. Golpear la oferta nacional y extranjera de drogas ilícitas.

La estrategia tiene una duración estimada de diez años e incluye todo tipo de acciones incluyendo una fuerte ofensiva publicitaria en los principales medios de comunicación. Colombia Debemos aceptar que aunque Colombia no cuenta con una estrategia consolidada, se han dado importantes acciones contra el narcotráfico. Con ocasión de los trámites del gobierno colombiano a comienzos de 1997, en relación con el proceso de certificación en los EE.UU, se recopilaron estas acciones en documento denominado Colombia s War On Drugs- 1996- A year of Significant Progress .

En este documento se listan cifras sobre fumigaciones, incautaciones, arrestos, algunas de las cuales como mencioné anteriormente han sido cuestionadas. Debemos reconocer en todo caso, que Colombia si ha librado la batalla, pero mas en términos coyunturales y aislados, que dentro de una estrategia de gobierno claramente trazada.

Es por esto que los alcances legislativos en materia de extinción del dominio y aumento de penas, deben ser parte de una estrategia coherente con garantizada asignación de recursos presupuestales para su implementación.

d. Propuesta Luego de realizar este análisis, he llegado a la conclusión que Colombia debe ejecutar, una iniciativa de carácter internacional que siente a la mesa a los principales actores de esta lucha. Esta iniciativa debe establecer unos puntos de partida claros y concretos, avalados por las partes, con el objeto de establecer metas en el corto mediano y largo plazo.

Dichas metas deben cobijar a todos e incluir como mínimo porcentajes de reducción en el consumo, erradicación de cultivos, sustitución de cultivos, establecimiento y ejecución de legislación, incautaciones de droga, destrucción de laboratorios, encarcelamiento de capos, etc.

El país que incumpla sus metas debe ser claramente señalado ante la comunidad internacional, buscando algún tipo de sanción pecuniaria, que podría consistir en una contribución para un fondo internacional de lucha contra la droga. Este sería el punto de partida de aquella iniciativa internacional de la que tanto habla el Presidente Samper. P.D. Que pasó con el tan prometido fondo Chirac ?