LAS TRAMPAS DEL NARCOTRÁFICO

LAS TRAMPAS DEL NARCOTRÁFICO

Un iluminado y amplio patio con techo de zinc, en la parte trasera de la productora de cine La Ducha Fría, sirve para que el cineasta Víctor Gaviria y una docena de recién descubiertos actores naturales magos de la improvisación ensayen las escenas de la película Sumas y restas, tercer largometraje del director antioqueño.

22 de mayo de 2001, 05:00 am

Un iluminado y amplio patio con techo de zinc, en la parte trasera de la productora de cine La Ducha Fría, sirve para que el cineasta Víctor Gaviria y una docena de recién descubiertos actores naturales magos de la improvisación ensayen las escenas de la película Sumas y restas, tercer largometraje del director antioqueño.

En torno a una mesa larga de triplex, cóncava por los años y el uso, y sentados en desgastadas sillas de madera y plástico, los actores dan rienda suelta a su imaginación.

Me gustaría que ustedes tres fueran amigos. Vamos a empezar de cualquier manera , dice el director.

Entonces los personajes empiezan a hablar de obras de arte que venderán por caballos y por los cositosi que tienen en unacaletai.

Yo tengo por ahí doscientos. Se le va a apuntar a cincuenta? , dice uno como midiendo la respuesta del otro.

Miremos las obras. Y solamente me da cincuenta, porque si me cogen los doscientos me dejan en la calle y corriendo en pelota , responde.

Así se van las horas, improvisando diálogos que salen de recuerdos de momentos que pasaron en los años 70, cuando los negocios del narcotráfico estaban en todo su furor.

Que sean actores naturales no implica que hayan sido narcotraficantes aclara Gaviria . Simplemente es gente que supo y vivió de cerca esa manera de pensar .

Y es que filmar una película acerca de una etapa que aún está fresca en la memoria de los colombianos y que por su ilegalidad y connotación todavía causa impacto en nuestra sociedad, no es fácil.

Para un guionista sería casi imposible reconstruir lo que sucedió de una manera cercana a la realidad , dice Gaviria, al justificar su inamovible gusto por los actores naturales.

Esta complejidad y la necesidad de documentarse a fondo con investigaciones y entrevistas ha hecho que la filmación, que debía empezar en febrero, apenas vaya a iniciarse en junio.

Remover recuerdos.

Con sus películas, Gaviria parece empeñado en mostrar algo que tal vez muchos quieren olvidar.

Sumas y restas es la historia de Santiago, un ingeniero que casi sin darse cuenta se adentra en el mundo del narcotráfico. Gaviria es enfático en decir que es un personaje ficticio, que no tiene nada que ver con alguien en particular. Tampoco se trata de un hecho actual sino de cosas que sucedieron a finales de la década de los 70 y a comienzos de los 80.

En la película se verá el cinismo de la gente, sin tapujos. Una época en la que todo se podía hacer, fumar unbaretoi en la calle otirar bazucoi en una heladería; en la que la gente, especialmente las mujeres, eran tratadas como objetos. Un mundo lleno de un falso esplendor de libertad , cuenta el director.

Como sucedió en parte con Rodrigo D no futuro y La vendedora de rosas, la película muy seguramente levantará ampollas y de eso es consciente Gaviria.

Creo que es tiempo de que miremos cara a cara el fenómeno del narcotráfico en Medellín, su vida cotidiana, su despiadado espíritu comercial, las relaciones que existieron entre lostraquetosi y la ciudad y en suma, como los antioqueños vivimos una época alucinada, eufórica que solo era una trampa mortal , señala el cineasta.

Sostiene además que la cinta no va a convertir en héroes a los traficantes pero que tampoco va juzgarlos o condenarlos. Los personajes se tratan con mucho respeto, tienen una dimensión humana, porque eso es indispensable para poder entender el problema , explica y agrega que se trata de mostrar cómo un país obligó a otros a buscar en lo clandestino una forma de vida.

Yo creo que la historia va a conmover por la contradicción que implica mostrar lo que en esa época se llamabaempresa del narcotráficoi . Porque una empresa implica construir tejido cultural pero el narcotráfico es todo lo contrario , dice.

Aún faltan alrededor de un mes para iniciar la filmación que se extenderá doce semanas por cuarenta escenarios. Parece que los 600 mil dólares que cuesta todo ese proceso no le preocupan tanto como contar bien su historia.

Yo no quiero tocar una llaga, sino tocar personajes complejos, reconstruir ese mundo con todo detalle, hacer una película que nos cuente a nosotros mismos , termina.

Foto: Jugando a los traquetos pasan buena parte del día Víctor Gaviria y sus actores para ajustar el guión y conocer los personajes.

Javier Agudelo / EL TIEMPO