ENTRE DEPURACIÓN Y NARCOTRÁFICO

ENTRE DEPURACIÓN Y NARCOTRÁFICO

Hace dos semanas, el general Rosso José Serrano Cadena había reservado especialmente el 9 de junio para él y su esposa. Ese día iban a celebrar los 28 años de matrimonio.

11 de junio de 1995, 05:00 am

Un hecho desafortunado, el asesinato el miércoles en Buga, del comandante de la Sijín en esa ciudad, sargento segundo Oscar Mario Muñoz Cruz, lo llevó a cambiar transitoriamente de planes.

Serrano dispuso viajar a primera hora del viernes a Cali, para acompañar a su última morada al primer miembro de la Policía Nacional que caía asesinado presuntamente por cuenta de los narcotraficantes del norte del Valle, como retaliación por los continuos allanamientos contra sus propiedades.

No contaba con que minutos después, la voz de uno de los oficiales a su cargo le iba a dar una de las grandes noticias de su vida. Faltaban pocos minutos para las 3 de la tarde, cuando su celular repicó. Al otro lado se escuchó la voz firme y segura: mi general, fue positivo. Es Gilberto .

Sin dudarlo, el director de la Policía Nacional se trasladó en su vehículo particular a la calle 28 con Avenida 9 norte, barrio Santa Mónica, un exclusivo sector del norte de la capital del Valle.

En una elegante mansión se vieron cristalizados los esfuerzos que desde hacía más de un año habían comprometido a la Policía Nacional en su lucha contra el cartel de Cali. Uno de sus primordiales objetivos, capturar al jefe de esa organización, ya era un hecho.

Hace un mes, el Gobierno se había dado un plazo de diez días para producir hechos: Las críticas constantes por la falta de resultados concretos, pese al enorme esfuerzo desplegado en Cali con los allanamientos, llevaron a Serrano a decir hace solo una semana: de aquí en adelante solo sirven capturas .

Y la captura esperada llegó. La de Gilberto Rodríguez Orejuela, el ajedrecista , uno de los hombres más buscados del mundo.

El Policía Lo capturó el hombre que pasó de ser agregado de Policía de la Embajada de Colombia en Estados Unidos, a nuevo comandante de la Policía Nacional. El hombre que inició un plan de depuración en la institución que ha dejado por fuera de la Policía a más de 300 oficiales y cientos de agentes.

Rosso José Serrano Cadena nació el 30 de agosto de 1942 en Vélez (Santander) y desde los 21 años se vinculó a la Policía, a la que ingresó como subteniente.

Su carrera como oficial no le impidió adelantar otros estudios, por el contrario, le permitió titularse como abogado de la Universidad La Gran Colombia.

Estos los complementó con un curso de contaduría general en Cedeico, el curso integral de Defensa Nacional en la Escuela Superior de Guerra (Cidenal), curso de metodología integrada en la Universidad Javeriana, de criminología en la Universidad Complutense de Madrid (España) y un curso de seguridad de fronteras en Washington.

En sus 31 años al servicio de la Policía, el general Serrano ha desempeñado varios cargos en el país y en el exterior. Tan pronto ingresó a la institución fue designado comandante de la sección de vigilancia de la Policía Metropolitana de Bogotá.

También ha recorrido el país cumpliendo diferentes misiones. A Bolívar llegó como ayudante del Comando y dirigió una compañía móvil. Más tarde se desempeñó como subcomandante.

Posteriormente regresó a Bogotá como jefe de servicios administrativos y oficial de servicio y de allí pasó a la Escuela de Cadetes General Santander, en donde laboró como ayudante de la Dirección, jefe de la oficina de planeación, comandante del curso de subtenientes, jefe del Departamento de Estudios Profesionales y ocupó la decanatura de Estudios.

Serrano ha sido igualmente comandante del Departamento de Policía Quindío, del Distrito dos de Policía en ese mismo departamento y Fiscal Militar permanente en esa guarnición, director del Club de Agentes, subcomandante de la Octava Estación en Bogotá, jefe del Departamento 3 del Estado Mayor de Planeación, secretario general del Fondo Rotatorio, ayudante general de la Dirección General, Inspector Delegado, jefe de la Dirección Administrativa y de la Policía Antinarcóticos.

Al frente de esta dependencia, a la que llegó en 1990 siendo coronel, el hoy director de la Policía Nacional tuvo que afrontar numerosas acciones para combatir el flagelo del narcotráfico, lo que le permitió, durante 1992, asestar duros golpes a los carteles de la droga que, ante la arremetida de las autoridades, diversificaron sus fuentes de ingresos y buscaron nuevos lugares del territorio nacional en donde les fuera favorable adelantar sus actividades ilícitas.

Su lucha contra el narcotráfico le ha permitido también viajar a varios países, en los que ha estado como asistente y coordinador: Estados Unidos, Alemania, Bolivia, Gran Bretaña y Francia.

Siendo coronel, Serrano Cadena estuvo en misión en el exterior y fue comisionado como agregado de Policía en Ecuador, en donde permaneció durante un año.

Las tres décadas al servicio de la institución le han merecido numerosos reconocimiento nacionales e internacionales y es así como en su hoja de vida figuran 29 condecoraciones, entre ellas el escudo al mérito policial otorgado por el gobierno de Ecuador, oficial graduado honoris causa de la Dirección General de Carabineros de Chile, Orden del Congreso y de la Cámara de Representantes como Gran Oficial y Orden de la Democracia, respectivamente y la Orden de Boyacá en el grado de gran oficial.

Serrano, que está casado con Hildemaría Ever desde hace 28 años, pudo celebrar su nuevo aniversario de matrimonio el mismo viernes, aunque un poco entrada la noche. Mientras tanto, Gilberto pasaba su primera noche en el pabellón de máxima de seguridad en la cárcel La Picota.