EL VALLE ES MÁS QUE NARCOTRÁFICO

EL VALLE ES MÁS QUE NARCOTRÁFICO

Un puerto que se constituye en el primero del país, con cerca de cinco millones de toneladas movilizadas el año pasado y el ferrocarril del pacífico que reanudó su marcha después de dos años de parálisis, son solo dos iniciativas que para el desarrollo del Valle logró consolidar un grupo de empresarios y sector oficial de la región.

20 de marzo de 1995, 05:00 am

Otras necesidades hay en camino, entre ellas un mayor abastecimiento de energía eléctrica, mejorar la infraestructura de carreteras y portuaria, reconectar la línea férrea del pacífico y fortalecer programas para beneficio de la población de menores recursos en procura de un desarrollo armónico de la región.

El Comité Empresarial Permanente del Valle del Cauca nació como iniciativa de la Cámara de Comercio de Cali, el Comité nació en 1974 conformado por los gremios económicos de la región, la Asociación Vallecaucana de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y corporaciones de acción social con sede en el Valle del Cauca.

Germán Holguín Zamorano, presidente del Comité, señala que se tiene como objetivo ejercer una vocería de la comunidad empresarial ante el Gobierno Nacional, promoviendo la defensa de los intereses regionales y fortalecer la solidaridad a través de los sectores dirigentes público, privado, político, laboral y de acción social.

No en vano han estado al frente del Organismo dirigentes empresariales de la talla de Bernardo Garcés Córdoba, Harold Zangen Yanek, Jorge Ernesto Holguín Beplat, Juan Martín Caicedo Ferrer y Ernesto de Lima Le Franc.

Con la presidencia de Holguín Zamorano, son sus vicepresidentes Fabio Rodríguez González, presidente de la Cámara de Comercio y el industrial Henry Eder Caicedo y en la gerencia Lea Bekerman Levy.

Dirigentes gremiales y cívicos hacen parte de la junta directiva: Gustavo Gómez Franco, Ricardo Villaveces Pardo, Hugo Lora Camacho, Rodrigo Velasco LLoreda, Ode Farouk Kattan Kattan, Mauricio Cabrera Galvis, Ernesto de Lima Le Franc, Rosita Jaluf de Castro y Lazar Gilinski. Están afiliadas 28 entidades.

Lea Bekerman anota que se logró consolidar un frente conformado por los gremios, ONG y entidades que hacen parte del Comité, el sector oficial y los parlamentarios del Valle del Cauca.

Mala fama Preocupa la tendencia a identificar a toda la región y sus gentes de tener vínculos con el narcotráfico.

El Valle es más que eso, si bien no se puede desconocer el problema, también es cierto que hay sectores económicos que permanecen en manos de los capitales tradicionales, hay una comunidad con valores morales altos, un sector empresarial sólido, un sector exportador importante y destacadas firmas nacionales e internacionales que son ejemplo en el país resalta Bekerman.

Además de esa preocupación, esta la de la creciente migración a Cali, ahora con casi dos millones de habitantes, la segunda mayor población del país. Buena parte de sus habitantes proceden de la Costa Pacífica, del Cauca, de Nariño y Eje Cafetero.

Al menos a nivel departamental, se busca frenar esta tendencia con un desarrollo armónico de las ciudades intermedias. Palmira, Buga, Tuluá, Buenaventura, Cartago y Sevilla son ejemplo de localidades con adecuada infraestructura de servicios, centros educativos y recreacionales y las promoción de actividades culturales.

Durante su primer decenio, el Comité hizo énfasis en proyectos como la construcción de proyectos hidroeléctricos como el de la Salvajina.

Durante el decenio de los 80, el Comité ayudó a concluir las obras como el Aeropuerto de Palmaseca. Se apoyó también la conformación de empresas regionales entre las que destacan la Sociedad Portuaria Regional de Buenaventura que hoy administra el Puerto; la Sociedad de Transporte Férreo; Transpacífico; la Empresa Regional de Telecomunicaciones y la concesión vial entre Buga-Tuluá-La Paila, la primera del país, de 45 kilómetros en el centro del Valle.

A nivel social, se reconoció la necesidad de impulsar los trabajos de equipamiento y recuperación del Distrito de Aguablanca, el sector más deprimido de la ciudad, con casi 300 mil habitantes, que aún es el mayor reto de la diligencia regional.