Salud

La polémica por cirugías plásticas en menores va más allá del bisturí

La decisión de la Corte que avala procedimientos desde los 14 años desata fuerte controversia.

En el 2015 Colombia fue el sexto país del mundo donde más se realizaron cirugías plásticas, con 314.783 procedimientos.

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Luis Lizarazo / EL TIEMPO / foto de referencia

De nuevo la Corte Constitucional al amparar derechos fundamentales y el del libre desarrollo de la personalidad en menores de 18 años enciende una polémica. En este caso, al permitir que las cirugías plásticas con carácter estético se puedan realizar desde los 14 años siempre y cuando tengan el permiso de los padres.

Esta decisión tiene como base una demanda a la ley 1799 de 2016, que prohibía estas intervenciones en menores de edad. Para el alto tribunal el artículo tres de dicha norma “no se aplica a los adolescentes mayores de 14 años que tengan la capacidad evolutiva para participar con quienes tienen la patria potestad en la decisión acerca de los riesgos que implican estos procedimientos y en cumplimiento del consentimiento informado y calificado”, según reza en un comunicado oficial.

Con esto se le da la razón a Efraín Armando López, el demandante, quien sostenía que estos jóvenes ya están en capacidad de realizarse estas cirugías y que al no tenerlos en cuenta se les viola el núcleo fundamental de su derecho a la intimidad.

Sin embargo, estos conceptos no son del todo sólidos, a juzgar por las opiniones de expertos del área de la salud. Olga Albornoz, médica especializada en psiquiatría infantil y expresidenta de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, es enfática al decir que a los 14 años los menores aún no han completado su desarrollo emocional y, por lo tanto, existe una fragilidad en este sentido que impide tomar decisiones en firme dentro de un marco de responsabilidad.

“Se ha demostrado que en este proceso de madurez se incluye, incluso, la aceptación del cuerpo como un componente necesario para reafianzar la identidad, por lo que cualquier modificación estructural puede alterar esta etapa, con el agravante de que las decisiones que se toman pueden ser replanteadas en poco tiempo, generando más incertidumbre e inestabilidad”, afirma.

También se ha establecido que las alteraciones emocionales como la no aceptación del cuerpo pueden empezar desde muy temprana edad y en la mayoría de los casos están afianzadas por entornos familiares que comparten dicha patología, por lo que darle la potestad a los padres para que decidan también es un contrasentido. Aquí lo importante -dice la experta- es detectar estos problemas emocionales a tiempo para darles tratamiento antes que solucionarlos con cirugías que la mayoría de las veces lo que hacen es incrementar la condición adversa.

No hay que olvidar que la madurez mental se logra cuando el adolescente es completamente independiente y ese es el momento para tomar decisiones de este calado

Lina Triana, cirujana plástica, expresidente de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica y Reconstructiva, asegura que durante la adolescencia se presentan cambios rápidos y significativos. “Los senos de una niña de 14 años no son los mismos de una de 18 y tampoco los de una de 21, en condiciones normales, para poner un ejemplo, de ahí que cualquier modificación que se haga tempranamente puede variar estructuras anatómicas y funcionales que aún no se han consolidado”, explica.

En ese sentido, la cirujana recomienda esperar a que finalicen los procesos de desarrollo biológico y orgánico para tomar decisiones.

Ningún experto se aparta, eso sí, de que al existir problemas funcionales que requieran corrección o reconstrucción quirúrgica sí se pueden realizar procedimientos a cualquier edad.

Sin embargo, el médico Jorge Iván Ospina, senador de la República y ponente de la ley aprobada el año pasado, manifiesta de manera enérgica que es inaudito e inconcebible que la Corte Constitucional considere que una persona de esas edades pueda tomar de manera autónoma decisiones tan trascendentales.

“Todos estos aspectos se consideraron de manera juiciosa, responsable y científica cuando se debatió la ley en el marco del Congreso de la República y así surgió la prohibición en menores de 18 años”, sostuvo.

Hernando Macías, médico especialista en administración en salud, dice que la no aceptación del cuerpo involucra alteraciones emocionales que fácilmente pueden relacionarse con una enfermedad de carácter psiquiátrico que, a su vez, abriría la puerta a que todas estas cirugías con carácter estético, amparadas en esta jurisprudencia, sean costeadas por el sistema de salud, “algo completamente irracional”, según el experto.

Sandra Herrera, psicóloga con maestría en psicología clínica de la Universidad de Salamanca, dice, a su turno, que es lamentable que estos debates tengan como base esta decisión jurídica que se aparta de la verdadera necesidad que tienen una sociedad como la colombiana: fortalecer el interior y no el exterior de las familias y de sus hijos.

Finalmente, Edith Rincón, antropóloga y madre de una joven modelo que se ha practicado cirugías plásticas, responde que hay que respetar las posturas de familias que, criadas en valores y con mucha responsabilidad, pueden compartir este tipo de decisiones, incluso en las edades que habla la Corte. Sin embargo, señala, “lo fundamental es que se tenga claridad de las consecuencias y en el impacto que esto puede tener a futuro en la vida del menor”. Y enfatiza: “Si esa decisión se toma en el núcleo familiar debe ser costeada por recursos propios y no por el sistema de salud”.

CARLOS FRANCISCO FERNÁNDEZ
Asesor médico de EL TIEMPO