El resurgir del sol naciente
El terremoto y el tsunami que hace un año golpearon el norte de Japón modificaron la concepción que sobre los desastres tenía una sociedad que lidia permanentemente con sismos y terremotos, pero que en muy pocas ocasiones había sido golpeada por un tsunami y mucho menos había tenido que enfrentar con un accidente nuclear, como el que le ocurrió a la central de Fukushima Daiichi, producto del desastre.
Los 15.853 muertos reportados hasta el momento y los 3.286 desaparecidos serán un recuerdo inolvidable en la historia del imperio del sol naciente, pero el Gobierno ahora tiene por delante una tarea grande en la atención de 341.411 personas que quedaron sin hogar y viven en refugios temporales y apartamentos por los que paga el alquiler.
Pero no son solo esas las preocupaciones. Para el único país atacado con dos bombas atómicas, el haber tenido el peor accidente nuclear desde Chernobyl, hace 26 años, el asunto es de alta sensibilidad y por eso se espera que tras el voluntario 'cuasiapagón' de 52 de las 54 centrales, el Gobierno proponga alternativas más seguras para la generación de energía.
También están pendientes temas como el golpe a las finanzas que el desastre está ocasionando a la tercera potencia mundial, un manejo a aspectos mediambientales, urbanísticos y de seguridad alimentaria que la tragedia puso sobre el tapete.
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