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Historias de las diferentes facetas en la vida de los rockeros de algunos grupos representativos del país como 1280 Almas, Don Tetto, The Black Cat Bone, Highway y Kilcrops.

Con las 'Almas' en la música y con la vida en la docencia

Por: CAMILO ANDRÉS HERNÁNDEZ MENESES | 3:24 p.m. | 28 de Junio del 2012

  • Juan Carlos Rojas Charry lleva la música en el alma

    Juan Carlos Rojas Charry lleva la música en el alma

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La historia de vida del bajista de '1280 Almas', la banda bogotana que cumple 20 años de vida.

Juan Carlos Rojas Charry aprendió que lo mejor que tiene de '1280 Almas', tras 20 años como bajista en esa agrupación, es la amistad que ha consolidado con los demás integrantes de la banda. Dos décadas han forjado, no sólo una de las agrupaciones de rock más reconocidas de Colombia, sino un grupo de amigos verdaderos, con los que beben hasta embriagarse y hablan sin restricción de temas.

Ser profesor universitario no era su sueño, pero la vida de roquero fue la que lo llevó a la docencia, de la que actualmente vive.

Tiene 40 años y es profesor de música y producción audiovisual en varias universidades, pero aún se siente como el joven de 20 que convirtió a las 'Almas' en una realidad.

Era 1992 y en el país eran populares The Police, Led Zepellin, Black Sabbath, el rock en español y hasta Willie Colón, agrupaciones que calaron profundo en Juan Carlos y sus amigos.

Él estudiaba Literatura en la Universidad Javeriana y ser estudiante de música en el Conservatorio de la Universidad Nacional no pasó de ser su gran sueño, pues nunca cumplió los requisitos para ingresar.

Con la creación del grupo y su producción musical aprovechó para divertirse y expresarse, aunque con el paso del tiempo se dio cuenta que existía una posibilidad para ganarse la vida con la música. En los años 90, junto a sus compañeros de banda, creó un sello discográfico llamado 'Hormiga loca' y fue entonces cuando se dedicó por completo a las 'Almas'.

'1280 Almas' se convirtió en un icono de la década. En 1993 presentaron su trabajo discográfico 'Háblame de horror', que sería incluido en una selección de los discos colombianos más importantes de los últimos 25 años, hecha por la revista Semana. Luego, tuvieron el respaldo de la multinacional BMG y su promoción contó con la presencia de Mano Negra. Además, con el nacimiento de Rock al parque, su reconocimiento creció hasta llegar a las emisoras radiales.

Sin embargo, a finales de los noventa, llegó una crisis económica en el país y junto a ella un proceso de duros cambios para la banda.  "No había plata para nada. La gente empezó a irse de Colombia y a nosotros nos tocó empezar a pagar las deudas que habíamos adquirido. De nuestras inversiones no pudimos sacar plata", reconoce Juan Carlos. (Vea también: Juan Carlos Rojas Charry lleva la música en el alma)

La situación era clara y el objetivo único: conseguir trabajo para poder responder por compromisos económicos adquiridos antes. Ahí fueron bastante útiles sus previos estudios en literatura, además de un postgrado en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños en Cuba y unos cursos de edición musical. 

Fue así como llegó a la docencia. En la Universidad del Bosque a distancia trabajaba en producción de audios y en un colegio de Bogotá fue el encargado de la parte de medios audiovisuales. Creó un currículum y terminó como profesor.

"A mí me hubiera gustado que las 'Almas' hubieran crecido lo suficiente para no tener que hacer otra cosa. Ahora soy profesor universitario, la vida me mandó a la docencia y cuando estoy en ese rol es como si no existiera la agrupación: ambas cosas no se mezclan y en clase ni lo menciono", dice Juan Carlos.

La única relación que su 'vida paralela' y las 'Almas' tienen, es que parte de su sueldo como docente lo invierte en el estudio de grabación de la banda 'La Coneja Ciega'.

Juan Carlos dice sentirse joven y cree que sus vivencias han ayudado para que entienda el lenguaje de los estudiantes y no tener distancias con ellos. Eso lo atribuye a la vida con sus amigos y la música, una vida que todavía lo jala.

Actualmente, también se desempeña como productor musical, no solo de las 'Almas', sino de algunos grupos de jazz. De nuevo, a sus 40 años, la vida musical lo ha puesto en una nueva encrucijada. "Ahora es donde debo decidir: sigo siendo un docente, donde me siento un total farsante, o me dedico a la producción musical, que es el mundo que a mí siempre me ha gustado", asegura.

Su vida en '1280 Almas' aún no ha terminado y es difícil que eso suceda, porque sin importar que dejen de generar nueva música, hay un ritmo más fuerte que late dentro de la banda: el de la amistad.

Camilo Andrés Hernández Meneses
Para EL TIEMPO

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