Por: REDACCIÓN HUELLA SOCIAL | 4:18 p.m. | 13 de Marzo del 2012
Harry Esteban Ramos y Hernán Camilo Ospina se conocen desde los cinco meses de edad. Las profesoras del colegio Colsubsidio Ciudadela les cuentan que solo se dormían si ponían las cunas una al lado de la otra.
Y esa amistad, que inició a tan temprana edad, se fortaleció porque ambos viven en la Ciudadela Colsubsidio. Si bien ofrecer servicios de educación y vivienda está dentro de la carta de navegación de las cajas de compensación familiar, la directriz de Colsubsidio ha sido ir más allá de poner los ladrillos.
El objetivo es construir un proyecto de vida para la gente, donde las personas sean el centro de la labor que ejerce la entidad. "Aunque por naturaleza tenemos que hacer vivienda de interés social, nadie nos exige que hagamos los proyectos como los hacemos, con un urbanismo que privilegia a las personas, abundancia de zonas verdes y con todos los servicios en un radio de acción razonable: colegio, áreas comerciales, iglesia, centro médico, biblioteca, alamedas, caminos peatonales, parques y polideportivo", explica María Fernanda Quijano, jefe del departamento de investigaciones sociales de Colsubsidio.
Esta directriz es valorada por los habitantes de la ciudadela. "Las familias tenemos un sitio acogedor, donde se proyecta una vida agradable y nuestros hijos tienen un espacio hermoso para vivir", explica Alfonso Salas, quien llegó al lugar hace 22 años.
El colegio Colsubsidio Ciudadela también es un ejemplo de cómo la caja va más allá de cumplir sus obligaciones. El modelo educativo de Colsubsidio recibió en el 2011 el premio a la excelente gestión escolar, que otorgan la Secretaría de Educación, la Cámara de Comercio de Bogotá, la Corporación Calidad y Compensar.
El concepto de proyecto de vida se inició en 1989, con la construcción de la Ciudadela Colsubsidio, en la calle 80 en Bogotá, un proyecto de 180 hectáreas que valorizó la zona y llevó a constructoras como Colpatria y Bolívar a incursionar en esta área. Este modelo se ha replicado en otros proyectos como Tayrona, Ipanema y Tierra Grata, donde hay supermercado, droguería y centro médico a menor escala que en Ciudadela, por el tamaño de los lotes, pero donde el diseño privilegia a las personas y a las zonas verdes.
Por su parte, el proyecto Maiporé, que se construye en Soacha en un lote de 187 hectáreas, incluye un valor agregado al de Ciudadela como es el ser más amigable con el medio ambiente. Además de colegio, centro médico y supermercado, Maiporé contará con 60 hectáreas de reserva forestal y con una planta de tratamiento de aguas residuales.
"No queremos tener un impacto negativo sobre el río y las comunidades vecinas. Por eso decidimos construir la planta", explica Gabriel Herrera, jefe de la división de vivienda de Colsubsidio.
Paralelo a suministrar un entorno amigable, Colsubsidio se ha encargado de educar a los compradores para vivir en comunidad. "Mucha gente está acostumbrada a vivir en inquilinato o a compartir vivienda con la familia, y hay que enseñarles a respetar espacios públicos y normas de convivencia, a ser solidarios y a cuidar el proyecto", explica Luz Mery Urueta, jefe de Programas Institucionales.
TESTIMONIOS
Espacios para el desarrollo, Hernán Camilo Ospina. Habitante Ha vivido toda su vida en Ciudadela Colsubsidio y está muy consciente de lo que este proyecto le ha brindado. "Me ha dado la oportunidad de conocer a muchas personas, por lo que es un conjunto y no tiene la inseguridad de tener casas por separado. Además, el colegio, el centro comercial, el polideportivo, la cercanía al parque La Florida, nos ayuda a desarrollarnos socialmente. También hay facilidad de transporte", explica este joven de 17 años que está estudiando ingeniería topográfica en la Universidad Distrital.Toda una vida, Alfonso Salas.
Alfonso Salas y su esposa María Elsa han visto en primera fila el crecimiento de la Ciudadela Colsubsidio. Llegaron hace 22 años al barrio y no se han arrepentido ni un solo momento de haber comprado su casa en este proyecto, ni siquiera al principio, cuando tuvieron que hacer un gran sacrificio para pagar las cuotas. "Hemos visto crecer un proyecto que ha sido maravilloso, no solo en su construcción, el parque, la iglesia, el colegio, las instituciones, sino en el crecimiento de las personas, las familias. Los muchachos que nacieron acá ya son personas adultas. Para mi familia ha sido maravilloso", señala Alfonso, quien ya graduó del Colegio Colsubsidio a sus dos hijas mayores y está esperando que se gradúe el menor.Más allá del aula de clase, Harry Esteban Ramos.
"Ciudadela Colsubsidio es una burbuja porque tenemos todo a la mano, te da fácil acceso y de forma segura a los distintos servicios... Pero lo que más he disfrutado es tener el colegio tan cerca. Muchos de mis amigos viven alrededor y nuestra amistad trasciende las aulas de clase".Así resume Harry Esteban Ramos lo que le ha significado haber crecido bajo este concepto de ciudad. En junio cumple 18 años. Su Icfes le permitió ser uno de los 80 alumnos becados para estudiar en la Universidad de los Andes, donde cursa primer semestre de Economía. Y aunque ya no puede ir caminando a estudiar, cuando llega de la universidad vuelve a encontrar a sus amigos de toda la vida. "Podemos disfrutar de zonas verdes donde se comparte, se conversa y se practica deporte", señala.
Redacción Huella Social