Por: REDACCIÓN ELTIEMPO.COM | 6:01 p.m. | 27 de Julio del 2012
Cúcuta está cargada de historia, es una ciudad que da cuenta de los hechos que marcaron la independencia nacional. Sin embargo, no sólo es importante por su valor histórico, sino por el crecimiento y desarrollo que ha tenido a lo largo de los años, hasta convertirse hoy, en un lugar digno de visitar y disfrutar porque cuenta con los atractivos suficientes para atraer al turista.
Ubicada al nororiente del país, esta ciudad limita con el vecino país de Venezuela, lo cual la convierte en un lugar predilecto para el comercio donde no solo se intercambian mercancías sino un poco de la cultura entre las dos naciones.
La capital de Norte de Santander no tiene nada que envidiarle a las grandes ciudades. Para el turismo existen varios planes que hacen vivir a los visitantes momentos agradables durante su estadía. El Malecón es una zona bastante concurrida, cercana a la orilla del Río Pamplonita, que tiene una infraestructura ideal para la recreación y la vida nocturna, en la cual se encuentran establecimientos para la rumba y la buena gastronomía.
Esta ciudad también cuenta con otros atractivos, como el Monumento a Cristo Rey, un conocido mirador que se encuentra al final de la Avenida de Soto. Asimismo, está la Columna de Padilla, ubicada en el Barrio Circunvalación al sur de la ciudad, y es un obelisco en honor al Almirante Padilla que se construyó en 1923, al conmemorarse los 100 años de la batalla naval de Maracaibo.
Para continuar conociendo la tradición histórica y cultura del lugar, no se puede dejar de visitar la casa donde vivió el 'hombre de las leyes': Francisco de Paula Santander. Actualmente es un museo donde se conserva la arquitectura republicana de la época de Independencia, el cual está ubicado en Villa del Rosario, un municipio del área metropolita de Cúcuta, sobre la frontera de Venezuela, donde se exhiben muebles, vestuario, objetos y documentos que fueron de su propiedad.
Gastronomía
Se dice que en Norte de Santander se come 'sabroso' y esto no es solo fama. Es imposible irse de Cúcuta sin comer mute, un típico y delicioso plato donde se mezclan granos, diferentes tipos de carne y papa. El cabrito también es un platillo representativo que se come asado o cocido y se acompaña de la famosa pepitoria.
Pero el recorrido gastronómico no termina ahí. Para finalizar la merienda, se puede disfrutar de una deliciosa 'panelita' o de un exquisito 'cortado', que son dulces hechos a base de leche de cabra.
A las afueras de la ciudad
Para seguir disfrutando de esta región fronteriza, es preciso salir del casco metropolitano y visitar los municipios que lo rodean:
Los Estoraques: es un parque natural conocido como Área Natural Única de Los Estoraques, impactante por su paisaje semidesértico, de torres y columnas labradas con apariencias fantásticas esculpidas por la erosión en la piedra rojiza. Es el lugar ideal para realizar actividades como senderismo, caminatas, observación de fauna y flora silvestre y está situado cerca de Ocaña.
En la zona alta del parque se encuentra la quebrada de la Teneria, en la cual hay varios pozos naturales y abundante vegetación; allí mismo se encuentra el Bosque de Piritama, bastante húmedo y de gran impacto visual.
En El Zulia, a 30 minutos de Cúcuta, vía Sardinata, se puede practicar rafting en los ríos Zulia y San Miguel.
La Garita, vía Pamplona, es un lugar famoso por grandes cascadas, muy concurridas por los bañistas durante los fines de semana.
Vía a Chinácota se encontraran varios sitios con piscinas y restaurante para todos los gustos, perfectos para disfrutar del sol y la temperatura de la región.