Por: REDACCIÓN ELTIEMPO.COM | 6:19 p.m. | 15 de Agosto del 2012
Colombia es un país con mucha tradición e historia, en el que los años coloniales dejaron sus huellas indelebles tanto en la arquitectura, como en la cultura, y en la literatura. Algunos municipios conservan dichas influencias de la época, y eso los convierte en puntos de referencia para el turismo, donde los visitantes se transportan y reviven otros tiempos.
Historia, gastronomía, religión, naturaleza, romanticismo, y por supuesto, belleza, son las características imprescindibles de estos tres pueblos de ensueño.
Barichara
El pueblo pertenece al departamento de Santander y es el vivo ejemplo de que los tiempos de la colonia todavía se pueden sentir. La arquitectura de este lugar es de finales del siglo XVII, lo que no quiere decir que las construcciones se hayan realizado exclusivamente en dicha época; algunas de ellas se conservan desde entonces, pero han sido restauradas o arregladas; otras se han construido en años más recientes, pero siempre respetando y conservando la estética. Las calles de Barichara son de piedra y están iluminadas con faroles de luz tenue, lo que le da un toque romántico a la noche.
Pero el amor no es lo único que se puede sentir en este tranquilo lugar; esta es una población que cuenta con varios hoteles, restaurantes de diferentes tipos de comidas, bares y más; perfecto para disfrutar de unos días de descanso en familia o con los amigos.
Uno de los eventos más importantes, que logra atraer la mirada de los turistas nacionales e internacionales, es el Festival Internacional de Cine, que se realiza anualmente en el mes de agosto, desde el 2011; una excusa perfecta para no perderse, ni dejar de visitar, uno de los pueblos más lindos de la geografía nacional.
En cuanto a la gastronomía, aunque en este municipio hay comida de toda clase, se recomienda probar la típica santandereana, como Cabrito al horno, Pepitoria, Carne oreada y Mute.
Villa de Leyva
Este municipio, ubicado en el departamento de Boyacá, fue fundado en 1572 y es considerado uno de los pueblos más bonitos del país. Por su cercanía con Bogotá, recibe turistas constantemente en busca de descanso y entretenimiento, mezcla que se logra perfectamente.
Sus calles también empedradas, los faroles de luz tenue, las casas en piedra pintadas de blanco y verde, y los techos de teja de barro, mantienen vivo el ambiente colonial. Un paseo a pie o a caballo por Villa de Leyva, es dejarse transportar en una máquina del tiempo a la época de los libertadores.
La inmensa plaza principal, encabezada por la iglesia, es un lugar perfecto y agradable para sentarse y disfrutar de la tranquilidad que allí se vive, y los sonidos que se perciben son diferentes a los de las grandes ciudades.
Villa de Leyva, además, cuenta con eventos que logran reunir muchos turistas cada año. Es el caso del Festival de Cometas en agosto, y el Festival de las Luces en diciembre. También se lleva a cabo el Festival Internacional de Cine Independiente de Villa de Leyva, que en el próximo septiembre cumple su sexto aniversario.
Igual que Barichara, la oferta de entretenimiento en este municipio es muy recomendada; restaurantes, bares, pizzerías, alquiler de caballos, museos, etc. En cuando a hospedaje, Villa de Leyva ofrece desde hoteles 5 estrellas, con sauna, bar y piscina, hasta zonas de camping y hostales coloniales.
Santa Cruz de Mompox
Este municipio ubicado en el departamento de Bolívar, y su temperatura es más caliente que los pueblos antes mencionados. Su arquitectura se hizo diferente a la de Cartagena por su posición geográfica y cercanía al Magdalena, aunque fue un importante punto para el comercio marítimo, dado que estaba lo suficientemente lejos del Mar Caribe como para no preocuparse por el ataque de piratas o enemigos. Por esta razón, no tiene imponentes castillos o construcciones defensivas como 'La Heroica'; por el contrario, sus edificaciones son clásicas, religiosas y con estilo sevillano.
Gracias al cauce del río Magdalena y a las condiciones geográficas de la región, poco a poco Mompox se fue convirtiendo en una isla que no se conecta por vía terrestre con otros municipios. Esto hizo que muchos habitantes abandonaran el lugar y que el comercio disminuyera, pero también fue sinónimo de un bloqueo a la modernidad. El hecho de que hoy sea un atractivo para miles de visitantes se traduce en que Mompox transporta a épocas antiguas a todo aquel que pisa sus tierras, gracias a la desconexión que tiene con otros lugares.
Los puntos más interesantes de este municipio son los que se relacionan con la religión. Las iglesias de San Juan de Dios, San Agustín y Santa Bárbara, y el Museo de Arte Religioso, suelen ser bastante concurridos por los visitantes y locales. A este paraje se recomienda ir en Semana Santa, porque durante esos días los momposinos se encargan de hacer las procesiones más bonitas de la región. (Lea aquí un artículo sobre los destinos religiosos en Colombia).