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Desde enero del 2003, al menos 48.500 hombres y mujeres han dejado la guerra. ¿Dónde están, qué ha pasado con ellos y cómo debe prepararse el país para recibir a otros miles que llegarán por el inminente proceso de paz?

'Queremos a más desmovilizados en Sodexo'

Por: REBECA LUCÍA GALINDO Y CATALINA RUIZ | 5:47 a.m. | 15 de Septiembre del 2012

'Queremos a más desmovilizados en Sodexo'

Juan Camilo Chaves, gerente de Sodexo Colombia.

Foto: EL TIEMPO

Habla Juan Camilo Chaves, gerente del segundo empleador de desmovilizados en Colombia.

Como segundo empleador de desmovilizados del país (el primero es Éxito), Sodexo ha visto resultados 'gana-gana'.

Para su gerente, Juan Camilo Chaves, no hay fórmulas mágicas para los buenos resultados de su programa ni tabúes a la hora de hablar de sus empleados. Sodexo se vinculó al proceso de reintegración en el 2006 por iniciativa del grupo Suramericana, que es accionista de la empresa. Hoy tienen a 85 empleados excombatientes (en algún momento tuvieron 150), casi todos en la capital antioqueña, y han invertido más de 400 millones de pesos.

La mayoría de los beneficiados inicia en labores de limpieza, cocina y logística.

¿Por qué Sodexo le apuesta a emplear a desmovilizados?

No es solo un tema de que nos guste ayudar a la gente, también es un beneficio para la compañía tener una fuente adicional de recurso humano. Además, encontramos bondades en el programa y vimos que ellos se podían volver parte fundamental del desarrollo de la compañía. Hay casos muy bonitos de personas que entraron como auxiliares y hoy lideran equipos de hasta 30 personas.

¿Qué pasó por su mente cuando lo invitaron a ser parte del proceso?

Lo primero fue el temor. No sabíamos en qué estado psicológico llegaban. Pero luego entendimos bien el programa para la reintegración y vimos que estaba muy bien estructurado, con un trabajo psicológico y de validación de los perfiles.

¿Qué dificultades han tenido?

Encontramos dificultades en algunas empresas que son clientas nuestras, que nos dijeron no estar abiertas a tener desmovilizados. Pero eso es comprensible, porque hay un temor de la población, en general, sobre cómo irán a reaccionar estos empleados. Me alegra decir que en Sodexo no ha habido ni una sola situación en estos seis años que haya puesto en peligro la vida de alguien.

¿Qué les diría a esas empresas en las que todavía hay miedo?

Si se informan bien, si van y escuchan estas historias y si exigen a las entidades del Gobierno unas condiciones mínimas, esto se puede hacer sin problema. Siempre hay un primer paso que implica romper paradigmas y tomar el riesgo, pero al final los resultados se pagan solos.

¿Ustedes aprendieron algo?

Mucho. Aprendimos de historias maravillosas. Vimos personas que superaron su propio temor de volver a trabajar, y eso que algunos, incluso, se enfermaban la primera semana de trabajo porque estaban experimentando un estrés diferente. Estaban acostumbrados a tener un arma y, ahora, tenían una escoba o eran auxiliares de cocina.

¿Qué incentivos recibió el grupo por hacer parte del programa?

Cero. Cuando esto surgió, no había ningún beneficio legal ni fiscal, nosotros nunca lo hicimos buscando un beneficio económico. Lo vimos como una fuente de recurso humano para la compañía y con el ánimo de hacer parte de este proceso que el país necesita para darle fin a la violencia.

¿Qué viene para el programa?

Estamos interesados en emplear a más. Ojalá tuviéramos a 400 o 500 personas, pero depende más de que estén disponibles. A veces es bueno que no nos llegue gente porque eso demuestra que salen desmovilizados más preparados, con oportunidades diferentes, y también gente que está creando su propia empresa. Eso es muy positivo.

Si los diálogos de paz resultan positivos en un futuro, ¿estaría dispuesto a emplear a los guerrilleros que se desmovilicen?
¡Claro! De hecho, tenemos a unos 20 desmovilizados de la guerrilla en el programa. Queremos gente que necesite y que desee reformar su vida. 
 
ANEXA:

En Barranquilla, Minimarkets 2x3, respaldado por Coltabaco, es un supermercado administrado por cuatro desmovilizados, gracias a las capacitaciones que recibieron. La idea es que dentro de dos años 'vuelen solos' y se conviertan en dueños del negocio. Hay planes de abrir 15 tiendas más. Además, en los Montes de María, Coltabaco promovió 'Siembra, cosecha y vuelve a soñar', iniciativa que benefició a 80 familias reinsertadas: 60 en cultivo de maracuyá y 20 en producción de lácteos.

"Consolidar la paz es un deber de todos los actores de la sociedad -dice Jorge Iezin, presidente de Coltabaco-. Hay más de 40 mil excombatientes ansiosos de reincorporarse a la vida civil. Es claro que el Gobierno no tiene los recursos para mantenerlos en la civilidad, por lo que es necesario que la empresa privada confíe en el acompañamiento de la ACR. Cerrarles puertas a estos colombianos no es una salida en un país que necesita sanar heridas".

Rebeca Lucía Galindo y Catalina Ruiz
Redacción EL TIEMPO

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