Por: SIMÓN ALBERTO CONSALVI - GDA | 8:58 a.m. | 12 de Abril del 2012
Nunca estuvo planteada la presencia de Cuba en ninguna de las cinco reuniones de la Cumbre de las Américas celebradas hasta ahora. Tampoco expresó Cuba en alguna de esas ocasiones su interés por concurrir a ellas. Las razones son más que conocidas.
El país está fuera del organismo hemisférico que, de una manera o de otra, constituye parte esencial de estos encuentros de jefes de Estado. Es cierto que en tiempos recientes Cuba ha dado demostraciones más o menos cautelosas de desear vincularse a la región, pero sin traducirlas a hechos.
La propia Organización de Estados Americanos manifestó su disposición de considerar su retorno, pero para que esto fuera realidad Cuba debía dar pasos que no ha dado. No está entre sus prioridades de política exterior.
Siendo así el estado de las cosas, no existe explicación racional para la "crisis" o, mejor, la tormenta en un vaso de agua, creada por la ausencia de Cuba de la Cumbre de las Américas convocada para el 14 y 15 de abril en Cartagena de Indias. Recapitulemos la breve historia:
Los países de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América, ALBA, no podían aceptar que la cumbre de Cartagena se reuniera sin que ellos expresaran su religioso cuestionamiento de "países anti imperialistas". Y la ausencia de Cuba, (como ya había ocurrido en otras ocasiones a nivel latinoamericano), fue el argumento a mano, dramatizado por el presidente Rafael Correa (Ecuador) con toda la truculencia necesaria.
De los países de la ALBA Cuba es el más moderado y discreto. Los otros parecen bulliciosas "repúblicas escolares". Entiendo que el presidente Raúl Castro le expresó al anfitrión de la cumbre, el Presidente de Colombia, su deseo de participar. "Falta de consenso", fue la excusa del Presidente Santos.
Estados Unidos considera que "Cuba no cumple los requisitos de país democrático". Sin embargo, la vara con la cual Washington mide a Cuba podría aplicarse a otros países, Venezuela, por ejemplo. ¿Es Venezuela, acaso, un país cuyo Gobierno pueda calificarse de democrático?
En esta ocasión Estados Unidos volvió a equivocarse. Si Cuba demostró interés por concurrir a Cartagena de Indias ha debido ser invitada, al igual que los otros países "democráticos" que transgreden la autonomía e independencia de los poderes del Estado, vulneran los tratados internacionales, violan los derechos humanos, y libran una guerra a muerte contra la libertad de expresión.
Comprendamos, no obstante, que para el presidente Barack Obama darle la mano al general Castro en vísperas electorales equivaldría a entregarle al medieval Newt Gingrich el estado de Florida, envuelto en papel de regalo. La edición de The Economist de la última semana de marzo fue dedicada a los grandes cambios que comienzan a operarse en la isla: "Cuba hurtles towards capitalism". Cuba no puede cambiar sola. Se aproxima la hora de que todos cambiemos. Una nueva época empieza.
SIMÓN ALBERTO CONSALVI
Excanciller de Venezuela y Editor Adjunto de El Nacional - GDA