Por: JEAN PALOU EGOAGUIRRE - EL MERCURIO / CHILE / GDA | 8:11 a.m. | 12 de Abril del 2012
La sexta versión de la Cumbre de las Américas que tiene como escenario la ciudad de Cartagena, frente al mar caribe de Colombia, bien podría convertirse en uno de los encuentros más trascendentales que han tenido lugar en la región dadas las coyunturas que la preceden y las que se darán en los próximos meses.
El sólo hecho de revisar el tema de la efectividad de la lucha contra las drogas ilícitas, con Estados Unidos presente, genera de por sí una expectativa a nivel orbital. No importa si se avanza mucho o poco, al final, el encuentro de mandatarios pasará a la historia como el primer gran escenario donde se evaluó el tema más sensible de las américas en las últimas décadas.
"Este es el momento de plantear el tema, absolutamente. Creo que el 2012 va a pasar a la historia como un año de transición importante en cuanto a cambiar la manera en cómo se piensa la guerra contra las drogas", comenta Moisés Naím, columnista y experto asociado del Carnegie Endowment for International Peace.
"Por primera vez -añade- vamos a ver la ruptura de una manera de pensar que tenía dos pilares: la guerra contra las drogas no funciona, y no se puede cambiar aunque sepamos que no funciona. Vamos a romper esta contradicción. Al menos se está permitiendo la posibilidad de pensar cuáles podrían ser las alternativas. Hasta ahora incluso eso estaba prohibido: cualquiera que pensara o planteara opciones a la política de prohibición y de guerra total contra las drogas era denunciado como cómplice de los narcotraficantes".
El otro gran tema de la cumbre, emparentado pero no exclusivo del narcotráfico, será la criminalidad e inseguridad ciudadana en la región, que según los expertos se está convirtiendo en una fuente de inestabilidad y erosión de las democracias de algunos países. Sin ir más lejos, el Barómetro de las Américas muestra que hoy el 47% de la población latinoamericana estaría dispuesta a apoyar un retroceso autoritario a cambio de mayor seguridad.
"Es un tema preocupante, que va a ser central en la cumbre, y que tiene que ver con la pobreza, la falta de oportunidades de la juventud, de sistemas judiciales increíblemente débiles, de la corrupción, de sistemas policiales que no funcionan, en fin, de todos los déficits institucionales y sociales de Latinoamérica", dice Arturo Valenzuela, ex subsecretario de Estado para Latinoamérica de Obama, quien cuestiona además la creciente militarización de la seguridad pública: "Hay una tendencia política en algunos políticos que dicen 'Miren, tengamos mano dura y tiremos el ejército a la calle para solucionar el problema'. Esa no es una solución. Tiene que ser una respuesta multifacética".
Cuba, como se ha vuelto costumbre, también gravitará en el encuentro de Cartagena. La filigrana con que el presidente Juan Manuel Santos y su canciller, María Ángela Holguín, manejaron el tema de la no participación del gobierno Castro por insistencia de EE. UU., evitó la desbandada de los países del ALBA.
Sólo el presidente de Ecuador, Rafael Correa, mantuvo su posición de marginarse del evento por la ausencia de Cuba.
"Cuba va a seguir siendo tema, como lo ha sido siempre, un ruido desproporcionadamente alto en comparación con su importancia práctica", comenta Naím, quien también considera que la cita estará marcada por "una declinación de la influencia regional del presidente Chávez y del ALBA".
Para el argentino Juan Gabriel Tokatlian, "Cuba siempre es referente de algún tipo de debate, ya sea por la existencia o no del bloqueo o por la necesidad de volver a traer a Cuba al seno de la OEA, o por la sucesión política... No ha habido cumbre en la que no haya mención a Cuba, pero dudo muchísimo que sea un asunto principal en ésta".
Aun así, buena parte de la región estará apostando porque esta sea la última cumbre sin la presencia de Cuba, tema que sirvió de colofón para que Santos pudiera limar asperezas al proponer que el tema sea incluido en la agenda oficial de los mandatarios.
Finalmente, la región asiste a esta nueva cita con gran expectativa por los procesos electorales que tendrán lugar en México (julio), Venezuela (octubre) y Estados Unidos (noviembre). De ahí que no resulte extraño que los discursos de los mandatarios lleguen plenamente calculados a la mesa de los debates, pues cada palabra podría tener múltiples interpretaciones y, en algunos casos, efectos en las urnas.
En el caso de México, seguramente el presidente Felipe Calderón, que no aspira a la relección, aprovechará para hacer un balance de lo que han sido estos años terribles de lucha contra los narcos y que han dejado al menos 60 mil muertos.
El destino del presidente Hugo Chávez, de Venezuela, está signado por su estado de salud y por una oposición que ha conseguido posicionarse en el país a tal punto que, por primera vez, en 13 años de hegemonía chavista, amenaza seriamente con alzarse con el triunfo.
Por su parte, Barack Obama tiene poco margen de maniobra en los tres temas que más importan a los latinoamericanos: drogas, Cuba e inmigración. Aunque son temas que de por sí son polémicos en EE. UU., en un contexto electoral revisten mayor importancia, sobre todo por que los republicanos podrían aprovechar cualquier signo de debilidad en el tema Cuba y drogas para golpearlo y porque en tales comicios el voto hispano es y seguirá siendo fundamental.
Dato
Uno de los documentos técnicos del PNUD de cara a la cumbre destaca cómo la inseguridad se ha convertido en el gran tema de la región. Citando al Latinobarómetro, resalta cómo en 1995 el desempleo, los bajos salarios y la pobreza eran los mayores problemas de la ciudadanía, mientras que hoy la delincuencia es por lejos la primera preocupación.
Cifras
95% de la cocaína que se consume en EE.UU., el mayor demandante mundial, pasa por México y Centroamérica.
1.300 millones de dólares anuales cuesta el combate al narcotráfico en Centroamérica, según el Banco Mundial.
2,5 billones de dólares ha gastado EE.UU. en la "guerra contra las drogas".
40 millones de personas ha arrestado EE.UU. por drogas. Cerca del 50% de su población carcelaria está presa por drogas.
JEAN PALOU EGOAGUIRRE - EL MERCURIO / CHILE / GDA