Mientras los bogotanos viven agarrados por el mal manejo de los excrementos de los perros, los animales se debaten entre la pobreza y la abundancia, según el dueño que les toque en suerte. Los invitamos a un viaje por esa vida llena de contrastes en la ciudad y el impacto que genera en los ciudadanos.
¿Quién dijo que tener un perro debe ser una fuente de conflicto con los vecinos? Un niño de 3 años de edad nos enseña que los perros pueden ser motivo de alegria, aún para las personas que no gustan de los animales. ¡Si él puede, todos podemos!
