'El fútbol femenino está en pañales': Julio Comesaña
Por: IVÁN ANDRÉS GUTIÉRREZ REDACTOR DE EL TIEMPO | 9:45 p.m. | 09 de Febrero del 2012
El director técnico para el desarrollo de la Federación y el DT Rozo hablan del proceso en Colombia.
El fútbol femenino en Colombia ha tenido en los últimos años un reconocimiento local y en el extranjero gracias a los resultados. Un título en el Suramericano Sub-17 (2008), los subcampeonatos en el Suramericano Sub-20 y de mayores y el cuarto puesto en el Mundial Sub-20 (2010) son capítulos que hablan de un proceso que ha entregado frutos.
Sin embargo, esos logros parecen difíciles de ratificar a corto plazo con las nuevas generaciones, que tienen a sus espaldas la sombra de Yoreli Rincón, Natalia Gaitán y Paula Forero, entre otras. El DT Ricardo Rozo, responsable de la Selección Colombia Sub-20 y la de mayores, reconoce que sustituir a esa camada es difícil y su esperanza es el trabajo que hace con la Federación. "Tenemos que entender que no vamos a encontrar Yorelis o Natalias muy seguido, pero a medida que se trabaje a más temprana edad vamos a ver jugadoras de más calidad", afirma.
Con el reciente Suramericano Sub-20, en el que Colombia no consiguió cupo al mundial de la categoría, aparece la incógnita de qué tan fácil es encontrar sangre nueva. "Los resultados de los últimos años y el auge del fútbol femenino nos permiten tener recambio, aunque no es el ideal. Cada vez es más necesario trabajar en categorías menores para que la reserva no se agote", explica Rozo, al tiempo que recuerda que hoy se ven las secuelas del pasado: "Hace años los ciclos eran cortos y solo había un torneo de mayores. No se trabajaba la base".
Consciente de que no todas las mujeres que juegan fútbol cumplen las expectativas, el DT ha tenido que llenar deficiencias. "A veces encontramos jugadoras que llegan a la selección y hay que corregirles los saques de banda, enseñarles a retroceder o manejar la referencia del balón. Son vacíos por la poca formación a edades tempranas", agrega.
Rozo cuenta que en el 2011 recorrió varias regiones buscando talentos, pero encontrar a jóvenes que reúnan los requisitos es complicado. "Buscamos un biotipo fuerte y grande que nos permita ser importantes a la hora de salir al exterior, pero encontramos muy poca talla porque las mujeres que juegan fútbol no son muy altas", dice.
Uno de los puestos en los que tiene dificultad para suplir es el de delantera y así lo demuestra la poca efectividad en el pasado Suramericano Sub-20 en Brasil: siete goles en siete juegos, aunque la cantidad de opciones fallidas fue muy superior. En cambio, el conjunto local, a la postre campeón, marcó 28 tantos en las mismas salidas. "Llevamos tres delanteras, pero todas en proyección, que hasta ahora se están formando, y, por ejemplo, son escasas las jugadoras de perfil zurdo, y menos con buena pegada", concluye.
El director técnico para el desarrollo, de la Federación, Julio Comesaña, reconoció que hay mucho por hacer. "Es demasiado nuevo, no tiene reservas en categorías menores. Los resultados que se han conseguido son por una tarea que se inició con un grupo hace unos años. Hoy hay material humano, pero el fútbol femenino está en pañales", aseguró.
Comesaña también evaluará lo hecho en días anteriores en Brasil: "El comportamiento de la selección en el Suramericano, más allá de no clasificar al mundial, se pudo dar también por los altibajos que se dan en el fútbol. No miro solo el resultado sino el proceso y después de la evaluación se determinará el paso a seguir", agregó.
Iván Andrés Gutiérrez
Redactor de EL TIEMPO
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