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Íngrid Betancourt paralizó a Francia

Las cadenas de TV francesas suspendieron su programación para registrar la bienvenida de héroe que le brindó el presidente Nicolás Sarkozy. Frente a la Alcaldía de París, una muchedumbre la aclamó.

Sarkozy, a quien la ex candidata llamó 'un hombre extraordinario', y su esposa, Carla Bruni, la recibieron en el aeropuerto militar de Villacoublay, en las afueras de París.

"Sueño desde hace seis años con vivir este momento. Es un momento muy, muy emocionante para mí: respirar el aire de Francia, estar con ustedes", dijo Íngrid al descender, a las cuatro de la tarde de ayer (hora francesa), del avión oficial de la República Francesa.

La emoción y el sentimiento de alivio de haber recuperado sana y salva a su compatriota se veía en la cara de los responsables de los Comités de Apoyo a Íngrid.

Ellos fueron invitados muy especiales para dar la bienvenida a la ex secuestrada en Francia. Ese reencuentro con la "Dulce Francia", como se refirió Íngrid Betancourt en Bogotá a su patria adoptiva, también era esperado por la prensa internacional, la cual movilizó a cientos de camarógrafos, fotógrafos y periodistas para no perderse ni un minuto, ni una imagen, ni una palabra de la mujer que los franceses esperan gane algún día el Premio Nobel de la Paz.

Antes de los aplausos que acompañaron el descenso de Íngrid del avión, un gran silencio se produjo en el aeropuerto, e incluso los agentes de seguridad que estaban entre el centenar de periodistas acreditados, fijaron sus ojos en la puerta del avión.

El presidente Sarkozy no exageró cuando le dijo a la recién liberada que Francia la quiere y está feliz. Una alegría no solamente de verla sino sobre todo de conocer, después de tantos años, a la persona detrás de la imagen desplegada en fachadas de alcaldías, plazas y muros a través del país. Un frenesí por escuchar finalmente a aquella mujer que escribió el libro 'La rabia en el corazón'.

Para los franceses se materializó felizmente el símbolo del valor y la lucha contra la corrupción en Colombia.

Tomada de la mano por el mandatario francés, Íngrid Betancourt se acercó al micrófono que tenían preparado: "Miro a este hombre extraordinario que tanto lucho por mí, y a través de él también veo a toda Francia", dijo. También agregó elogios para el presidente colombiano Álvaro Uribe, que "estuvo extraordinario".

Después, la presidencia gala organizó un brindis en el Eliseo al cual fueron invitados los amigos, personalidades, artistas e intelectuales que habían apoyado durante su cautiverio las acciones de los Comités para la liberación de la ex candidata.

El mundo, según Íngrid, no funciona como debería. Por eso, trabajará para que sus jóvenes ex compañeros de martirio puedan acabar sus estudios y venir a Francia. Una idea que inmediatamente fue aceptada por Sarkozy.

La jornada en París terminó frente a la alcaldía, donde desprendió su propia imagen en un gesto simbólico del regreso a la libertad. Una emoción de agradecimiento sin límite en la que admitió que "quisiera morir en Francia y ser enterrada en su suelo".

'Farc deben ser buenas perdedoras y rectificar'

La ex candidata presidencial Íngrid Betancourt, rescatada el martes por el Ejército, dijo ayer en Francia que las Farc deben asumir el papel de "buenas perdedoras" y "rectificar".

"Han perdido y quizá es el momento de rectificar", dijo Íngrid, durante la conferencia de prensa que ofreció en París.

"Creo que las Farc deben dejar de cometer crímenes y comportarse como terroristas (...) El mundo entero es consciente de que es una organización que hace sufrir, que se nutre de dinero sucio, con vasos comunicantes muy próximos a los narcotraficantes. Hay que acabar con toda esta locura", afirmó la ex candidata, en una fuerte declaración.

Íngrid dijo que las Farc no pueden decir que buscan hacerle el bien a Colombia con asesinatos. "Colombia no pide a las Farc que nos maten para que nos hagan el bien".

La ex candidata presidencial, quien se encuentra en París en compañía de sus hijos, Mélanie y Lorenzo, su madre, Yolanda Pulecio, y su hermana Astrid; dijo que con su rescate podrían complicarse los contactos con las Farc para buscar la liberación de otros secuestrados.

La comunidad internacional "tiene que ayudarnos a poner fin a esta situación", dijo Íngrid antes de partir al ayuntamiento de París.

MARÍA CAMILA MORALES
PARA EL TIEMPO
PARÍS

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